México, entre la opulencia y la miseria

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En el marco de las discusiones del TLCAN y durante la visita a México que hizo el pasado mes de octubre el Primer Ministro de Canadá, Justine Trudeau, este carismático, y asediado (por las mujeres) político, fue muy claro al expresar ante el pleno del senado de la República que nuestro país debe mejorar las condiciones laborales y de salario de los trabajadores mexicanos para tener normas justas y progresistas que garanticen mejores sueldos y empleos en la región de América del Norte, que aseguren la modernización del tratado en un mundo libre y justo.
Fue en sesión solemne de la Cámara Alta donde el pasado 13 de octubre de 2017, y ante la presencia de los 128 senadores del país, que Trudeau manifestó que “tenemos que asegurarnos que los trabajadores sean protegidos por normas laborales
progresistas.
Tienen que saber que los gobiernos y sus empleadores los cuidan” , remató el ministro canadiense, abundando que “mexicanos, canadienses y estadunidenses se han beneficiado del libre comercio. Pero para tener una situación de ganar, ganar se requieren mejores normas, salarios y trabajos. Que haya mejores condiciones para nuestros ciudadanos, más
dinero”.
Más tardó el joven político canadiense en manifestar lo anterior que, dos días después, en responder el Secretario del Trabajo mexicano, Alfonso Navarrete Prida, quien durante entrevista con María Elena Mesa de Milenio Televisión dijo que la diferencia entre los sueldos que se perciben aquí en México contra los de Canadá y de los Estados Unidos obedece a que los trabajadores mexicanos están “poco capacitados” y tienen “poca certificación de habilidades, con niveles de productividad
bajos”.
La seguridad con la que declaró Navarrete Prida para justificar los bajos salarios que perciben la mayoría de los trabajadores mexicanos, seguro no incluyó a los impreparados e ineficaces políticos y funcionarios de primer y segundo nivel que existen en el país, que como él, reciben sueldos y prestaciones de escándalo que no corresponden a los ínfimos resultados que garantizan en sus tareas asignadas.
Tan sólo Alfonso Navarrete Prida tiene asegurado ingresos mensuales por 672 mil 452 pesos: 205 mil 122 pesos como secretario del Trabajo y 467 mil 330 pesos por pago a servicios profesionales. Seguramente por “su alta eficiencia y resultados”.
Luego de la desafortunada declaración del secretario del Trabajo buscando “justificar” el porqué en México los trabajadores tienen malas prestaciones y pésimo salario, contra lo que se garantiza en Canadá y en los E.U., Agustín Carstens, quien tiene ingresos anuales por casi cinco millones de pesos,en su última participación como gobernador del Banco de México (BANXICO), “alertó” que para 2018 no conviene al país “un aumento desproporcional” del salario mínimo, lo que augura que la clase trabajadora deberá seguirse conformando con los sueldos de miseria que reciben, mientras la alta burocracia sigue “retacando sus bolsillos de dinero” .
Y para hacer aún más grande la desproporción existente entre los ingresos de los políticos y los “comunes mortales”, nuestros excelsos senadores acaban de autorizarse en el presupuesto de egresos del 2018 un incremento de 89 mil pesos anuales en sus percepciones, argumentando que el ingreso actual no les alcanza para cubrir sus gastos, aumento que representa tres veces lo que gana un trabajador de salario mínimo en el mismo
lapso.
El aumento del 4.74 por ciento mensual que los miembros del senado se autorizaron a partir de enero del próximo año, les asegura que la suma anual de sus ingresos personales pasarán de 1 millón 884 mil 312 pesos a 1 millón 973 mil 763 pesos, correspondiente a 164 mil pesos del cheque mensual que cobran, esto aparte de las elevadas prestaciones que se tienen
asignadas.
Por eso, con tales “ejemplos” de lo injusto y desproporcionado que es la paga de los políticos y altos funcionarios, contra los bajos ingresos que tiene la clase trabajadora del país, esa clase trabajadora que según Alfonso Navarrete Prida está “impreparada” para recibir mejores salarios y oportunidades, es que nuestro México seguirá viviendo entre la opulencia y la miseria.