Mamás luchonas

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El próximo jueves celebramos a todas las progenitoras, en una fecha que se convierte en una verdadera fiesta que nada tiene qué ver con la realidad en materia de salud, derechos y estatus social de las mujeres.
En México, ser madre es un problema todavía, pese a que muchos la tienen como el símbolo de lo más sagrado de sus vidas. Para empezar, existe un alto índice de violencia en contra del derecho a decidir la maternidad por las mujeres.
No hay la información necesaria para los métodos anticonceptivos, muchas veces han sido “ligadas” en contra de su voluntad y en los casos más radicales, no se tiene el derecho a abortar de una manera segura e higiénica (nada tiene que ver si estoy a favor o no del aborto), y mucho menos hay la posibilidad (necesaria en muchos casos) de ser esterilizadas voluntariamente, bajo pretextos como “estás joven, te vas a arrepentir” o de que las implicaciones hormonales no las van a soportar. Yo estoy a favor de la esterilización voluntaria, pues no todas las mujeres estamos llamadas a ser madres y no tenemos por qué ser célibes o dejar de enamorarnos por ello. Muchas de las mujeres de hoy en día solo quieren trabajar y conozco a algunas que ni siquiera soportan a los niños ¿por qué debieran tener uno, en dado caso de que ningún anticonceptivo respetara a la naturaleza? Es por eso que hay niños abortados o abandonados, en el peor de los casos, maltratados por mujeres que al no querer ser madres, les gritan y les pegan (eso va para mi vecina que tiene 4 y a todos les toca a diario una ronda de chanclazos).
Además, debido al machismo en México, las madres solteras no lo son por decisión en su mayoría, como sucede en otros países en que las mujeres pueden decidir su maternidad sin tener una pareja; ellas son autosuficientes y prefieren la soltería aunque no descartan la maternidad. En México, en cambio, es más común que existan madres solteras con niños que tienen papás “magos”, que apenas se enteraron de su existencia, desaparecieron.
Entonces, ese grupo social queda marginado de muchas formas, económicas, sociales y hasta “éticas”; no hace mucho, como usted recordará, el diputado zacatecano Benjamín Medrano tildó a estas damas como las causantes de los delincuentes y resentidos sociales que hacen de nuestro México el país violento que conocemos.
Claro, a todos nos causó entre gracia, pena ajena e ira, sus declaraciones sin sustento y alejadas de la realidad. Para empezar la violencia es la consecuencia de un país poco educado, pobre y sin democracia en el que estamos sumidos, en el que los gobiernos y los gobernantes prefieren tenernos sin buenos órganos educativos y políticos, ni de salud y por supuesto, menos de cultura.
En todo caso, con padre en la familia o sin él, ellas son las que nos dan todo lo que nos hace falta, a ellas todo el honor, buenas o malas, nos dan comida, nos ayudan a estudiar, nos dan valores y si somos mujeres, nos defienden del patriarcado.
Así que antes que juzgar, debemos dar gracias a la vida de que muchos de nosotros sí tenemos madre.