(Malas) Ocurrencias

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Parece mentira para alguien que lleva tres sexenios buscando ser presidente mostrarse tan improvisado y tan ocurrente. Ni modo de decir que le funciona, ya habría ganado las elecciones antes… perdón, es que en las dos ocasiones anteriores le han robado el triunfo, la mafia del poder lo ha despojado de su victoria, perdón. Ya en serio, el martes, en coincidencia, que no es tal, con la celebración guadalupana, López Obrador registró su precandidatura a la presidencia en el partido de su invención y propiedad, que tampoco por casualidad lleva el acrónimo de MORENA; en tan augusta ocasión, ante sus fanáticos, nunca mejor usada la expresión, enlistó sus compromisos para 2018.
Como verdadero mago se sacó de la chistera su lista de buenos deseos y ocurrencias que, según él, nomás que se siente en la silla del águila se harán realidad, que predicará con el ejemplo (tal vez él, muchos de sus entusiastas colaboradores cercanos tienen una cola tan larga que solo AMLO es incapaz de verla) y aumentará los ingresos de “los de abajo”. Eso sí, como mesías redivivo, seguramente cree a pie juntillas en aquello de la multiplicación de los peces y los panes porque no se ve cómo podría hacerlo, a menos que eche a andar la maquinita de hacer billetes. Pero la parte que quiero destacar es la de la descentralización del gobierno federal. Me encantó la forma en que va a repartir las secretarías y dependencias por el territorio nacional: Turismo a Chetumal, Semarnat a Mérida, PEMEX a ciudad del Carmen, la CFE a Tuxtla Gutiérrez, Conagua al puerto de Veracruz, Sedesol a Oaxaca, la SEP a Puebla, Cultura a Tlaxcala, Banobras a Cuernavaca, Infonavit a Toluca, Salud a Acapulco, Ganadería (que no es una secretaría sino forma parte de Sagarpa) a Guadalajara, el IMSS a Morelia, el ISSSTE a Colima, la Conade a Aguascalientes, la SFP a Querétaro, Trabajo a León, Desarrollo Urbano (que tampoco es una secretaría, pertenece a Sedesol) a Pachuca, Liconsa a Zacatecas, SCT a San Luis Potosí, Economía a Monterrey, Nafinsa a Torreón, la Comisión Forestal a Durango, Fonatur a Bahía de Banderas (Nayarit), la Comisión de Acuacultura a Mazatlán (de risa, YA está en Mazatlán desde hace años), Conacyt a La Paz, el Instituto Nacional de Migración a Tijuana. En la ciudad de México permanecería la presidencia y las secretarías de Defensa, Marina, Hacienda, Relaciones Exteriores y Gobernación.
Una ocurrencia de dimensiones grotescas. No sé ni por dónde empezar. Carmen es un municipio cuyo ayuntamiento ha estado rebasado por el boom petrolero desde hace 30 años. El precarismo, la tala ilegal de mangle, las invasiones, los embotellamientos, la dificultad natural de crecer en una isla hace si no inviable, sí muy complejo añadir de golpe y porrazo varios miles de familias de ingresos medios y altos que demandarán escuelas, servicios, alimentos, vivienda, etc., en una isla ya sofocada de por sí. Vayámonos a los expulsados de la capital. De golpe le informan que va a ir a vivir a Tijuana, por ejemplo. Si es mujer y casada, y su marido trabaja en Turismo, resulta que a él lo mandan a Chetumal. Tendrá que sacar a sus hijos de la escuela, o dejarlos si ya están en la universidad; si sus padres la ayudan con el trajín de los niños, en Tijuana no habrá nadie que lo haga. Si tiene a su cargo adultos mayores, o los lleva, si puede, o tendrá que dejarlos a la bendición del Señor. ¿Cómo se verán marido y mujer e hijos? ¿Cuánto les costará el transporte de Tijuana a Chetumal? ¿Hay transporte aéreo directo? Lo más probable es que no y el viaje por tierra dura varios días. Esos y muchos más problemas en los que el señor López desde luego no piensa porque él se maneja por ocurrencias y disparates.
Qué bueno que AMLO anuncie desde ahora sus intenciones. Así los trabajadores federales saben ya a qué atenerse con una eventual presidencia del ocurrente. Si se trata de separar familias y propiciar la desintegración social, va por buen camino. Ah, además anulará la reforma educativa, la CNTE debe estar feliz.
Este es el que quiere ser presidente. Y luego dicen que debemos darle el beneficio de la duda. Imagínense.