Los candidatos independientes y la inmoralidad

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Esta semana que concluyó cerró con la noticia del rechazo de dos de los tres precandidatos candidatos independientes a la Presidencia de la República, porque el Instituto Nacional Electoral (INE) detectó miles de firmas apócrifas, lo que los dejaría fuera de la boleta electoral, y solamente Margarita Zavala pasó de “panzazo”, porque falsificó, pero “poquito”.
El que la esposa de Calderón Hinojosa haya pasado de “panzazo” es tomado por analistas como un acto casi heroico y ahora la exhiben como la única que consiguió reunir las 866,593 firmas de apoyo que el órgano electoral exige para otorgar las candidaturas independientes, aunque en el fondo es igual que “tramposa” que Jaime Rodríguez “El Bronco” y Armando Ríos Píter.
Aquí la reflexión es que se haya falsificado una o miles de firmas, el “pecado” es el mismo, pues de entrada demuestran su baja estatura moral y evidencian que el respeto a las leyes y al electorado es lo que menos les importa y sólo buscan llegar a su objetivo como sea y a costa de lo que sea.
De comprobarse que “El Bronco” y Ríos Píter cometieron ese engaño y que también la esposa de Felipe Calderón presentó firmas de apoyo apócrifas, se dejará en evidencia que entre las candidatos independientes como en los de los partidos establecidos y con registro, son la misma cosa, la misma pudrición e inmoralidad.
En ese entendido, entonces la ciudadanía comprobará que los vicios que hay en los partidos son los mismos que los independientes y que todo es parte de una gran comparsa que sólo daña a una sociedad que buscaba una opción nueva y “sana”, pero que resultó ser más de los mismo.
En el caso de la señora Zavala de Calderón, el que “sólo haya falsificado 700,000 firmas, la hace tan inmoral como a los otros dos, pues aunque el INE le haya dado su registro, no le exime de la de incurrir en prácticas tramposas de las que tanto criticaron desde sus trincheras políticas, o sea la incongruencia en su máxima expresión.
Aquí la señora de Calderón Hinojosa debería, en un acto de congruencia en su decir y hacer, renunciar o claudicar a sus aspiraciones, pues al igual que los otros dos, falsificó firmas, pero si a su esposo, Felipe, no le importó asumir la presidencia de la República en medio de un escándalo derivado del supuesto fraude electoral, no creo que a ella le cause insomnio que le hayan descubierto sus prácticas tramposas.
Se una o mil las firmas falsas de supuesto “apoyo” ciudadano, en el fondo es el mismo “delito” y deben ser sancionados por el órgano electoral de forma inmediata ya que en estos casos, es la intención la que cuenta y sí en caso de llegar a ganar la elección, de qué sería capaz esta señora, cuando tuviese el poder del país en sus manos.
Con qué confianza y calidad moral y ética llegaría a la silla presidencial. Por ello, insisto, en un acto de congruencia debería declinar y no participar en esta elección, pues ello abonaría negativamente en la imagen de un país que ahora lucha para erradicar o disminuir al máximo posible. Al tiempo.