Lo más cercano

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En 2012 tuve la oportunidad de ser Regidor por el municipio de Campeche.
Mi paso por el Cabildo me dejó experiencias y enseñanzas distintas que me gustaría compartir en vísperas de las campañas para elegir Ayuntamientos.
La primera lección es que se trata de un nivel de gobierno que debe estar listo para responder 24/7 por la naturaleza de las tareas de su competencia.
Sus responsabilidades van desde la atención al alumbrado público, calles, panteones, hasta la regularización de predios y el servicio de agua.
Otro punto de experiencia es que la ciudadanía no repara en distinguir si eres Director, Regidor o el mismo Alcalde, necesitan una respuesta a sus demandas y generalmente son de urgencia. Hay que tener nociones de todas las áreas e interlocución con sus titulares.
La capacidad de gestión es también puesta a prueba, debido a que muchas de las solicitudes y problemáticas ni si quiera son de competencia municipal. Ejemplo de ello son los correspondientes a vigilancia y seguridad pública, tránsito, entre otros.
Hoy por hoy, el ayuntamiento, el municipio o alcaldía es lo más cercano al ciudadano.
Los retos que enfrentan las municipalidades en México y América Latina son claros. Mencionaré 3 principales: descentralización de los recursos federales a un mejor ritmo, recaudación de impuestos y desarrollo urbano (que podría llevarnos a servicios públicos).
Es casi unánime la coincidencia en las demandas que los ciudadanos aspiran a que sean atendidas por sus ayuntamientos y las tribulaciones que pasan éstos para resolverlos.
Dice el Dr. Añorve Baños en “Servicios Públicos Municipales” (Porrúa, 2010) que “el individuo… relaciona su existencia diaria a problemas elementales de: habitación, agua, educación, salud, recreación y calidad de vida”.
Esta perspectiva redimensiona el papel del Ayuntamiento en una perspectiva más humana que administrativa o política.
Éstos antecedentes hacen necesario la búsqueda de buenos políticos y mejores administradores para encabezar los ayuntamientos.
Con capacidad de escuchar y asumir los problemas como propios (humanos), saber de qué manera gestionar (político) y hacerlo con eficiencia (administrador).
¿Qué necesitamos? Además de reformas al sistema de distribución de recursos, dejar que la ciudad decida sobre dónde y cómo deben aplicarse esos recursos. Sin dejar de lado el cambio de perspectiva de lo que debe ser la municipalidad.
Es la autoridad más antigua y la más cercana.
Volvamos a su raíz, que sea “el trabajo de la ciudad”.