Legado

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Qué experiencia tan gratificante es saber que cuando alguien ya no está entre nosotros por haber cumplido con su ciclo de vida, su recuerdo está presente; saber que a lo largo de la vida se dejó un legado, una huella que con el paso del tiempo sigue existiendo, perdurando aún entre los que su vida tocó.
Saber que a lo largo de la vida que no fue nada nada fácil, y que durante las mismas se tuvieron carencias, privaciones, tal vez sueños que por algún motivo no se pudieron cumplir; pero también se tuvieron aciertos y se vivieron experiencias inolvidables. Saber que se hicieron cosas maravillosas.
Cuando alguien se te acerca y te dice: “Lo recuerdo sentado en la puerta de su casa”, “Siempre preocupado por su familia”, “cómo quería a sus hijos y nietos”, “siempre un hombre responsable”.
Eso es solo una parte de lo que las personas opinaban de esa persona, nadie es perfecto, nadie nace sabiendo, se aprende con base al error y el acierto, para que al final se deje un legado, una huella.
Así es como muchas personas recuerdan a mi padre, un hombre sencillo que como muchos otros trabajó durante toda su vida, formándose y formando a su familia. Campechano que quiso a su tierra, hombre que siempre tendía la mano a quien podía, defensor de las causas justas.
Mi padre siempre nos decía a mis hermanos y a mí que no nos dejaría riquezas, pero que nos dio lo mejor de sí, y nos dio estudios. Cada que tenía oportunidad nos repetía que prefería ser un hombre sin dinero y dormir bien por las noches que ser rico y no tener la conciencia tranquila.
Decía que su único legado era haber dejado en nosotros una enseñanza, con la esperanza de haber forjado personas que no se dejaran vencer. Ayudó a quienes no tenían. Recuerdo a un compadre suyo al que lo ayudó a que terminara su secundaria y luego su preparatoria, incluso lo apoyó y estudió con él para que pudiera ingresar a la universidad.
Ayudaba a quienes se le acercaban aunque luego se les olvidara, pero siempre decía que no importaba si se lo agradecían o no, no importaba si se olvidaban que los ayudó, lo que importaba es que él lo hizo porque sintió que era su deber.
He contado antes algunas anécdotas que viví con él. Repito, no fue perfecto, pero siempre intentó dar lo mejor de sí. Hoy para mí es un orgullo cuando alguien se me acerca y me dice: Yo conocí a tu padre, fue un gran hombre. Yo trabajé con tu papá y le aprendí mucho, aprendí a trabajar…. Eso es el mejor legado que he podido tener, la mayor riqueza. Riqueza que espero poder igualar algún día antes de ir a encontrarme con él otra vez.