La Risa

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La vida cotidiana nos llena de estrés, generalmente en nuestro trabajo vivimos también situaciones estresantes y que muchas veces se van acumulando, también es cierto que esto aplica en las personas que verdaderamente trabajan y desarrollan una actividad, porque hay quienes acuden a su centro de trabajo únicamente a cumplir con un horario y en todo el día se la pasan viendo sus redes sociales o chateando.
Existen además un sin número de situaciones que también nos pueden hacer enojar y llevarnos a situaciones más delicadas aún. Y en ocasiones somos tan aprensivos que ello no nos permite relajarnos y tratar de ser felices.
Nos olvidamos de reír, y de ver el lado positivo y alegre de las cosas, siendo que la risa tiene efectos tan benéficos para la salud y nos ayuda a ver los problemas desde otra perspectiva y resolverlos o entenderlos más fácilmente.
La risa es una de las mejores medicinas que podemos tomar contra cualquier tipo de dolor o malestar: estrés, ansiedad, depresión, tristeza… además de ser una fantástica compañera cuando sufrimos otras enfermedades más graves, ello está demostrado científicamente en muchos estudios al respecto.
Reírse es un acto instintivo, natural y hasta beneficioso para la salud. Diversos estudios han confirmado que la risa es buena en diversos aspectos: desde la mejora de la circulación sanguínea hasta como terapia contra la diabetes o el colesterol. Tal es su importancia que decenas de investigaciones han analizado su importancia no solo a nivel médico, sino también en otros aspectos científicos.
Pero si algo tiene la risa es su poder de contagiarse. Si le sonreímos a alguien le estaremos transmitiendo todas las cosas buenas en las que la risa nos beneficia y no podrá evitar sonreír también. Contagiándonos la risa los unos a los otros y haciendo más feliz la vida de la gente de nuestro entorno.
Investigaciones han comprobado que tratamientos de risoterapia, incluso de menos de una hora al día, resultan positivas para personas con el colesterol alto o que sufren diabetes. Así lo afirma el psicólogo de la Universidad Wisconsin-Madison, Robert McGrath, quien determinó que tras reírnos, hay un breve período durante el cual la presión sanguínea baja y el corazón se desacelera, lo que afecta a todo el cuerpo en general de manera positiva.
Nada nos cuesta sonreír, nada nos cuesta reír, pongámoslo en práctica más seguido!