La familia y la educación

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Para echar culpas primero hay que definir y aceptar la presencia de culpables. Una respuesta a los avatares que la modernidad ha impuesto, ubican para ese análisis directo tan solo a dos instituciones por la solidez de su proyección social: la escuela y la familia, ya que en ambos espacios se da la responsabilidad de ser los generadores directos por su función transformadora y socializadora, de la grandeza en palabra, obra y acción, de la verdadera educación.
Si se analiza y reflexiona partiendo de la raíz del árbol, hasta llegar a los frutos, que darán origen a nuevos arbolitos, entonces el “qué soy”, “quién soy” y “qué tengo”, cobrarán singular importancia al momento de enfrentar con severidad, el “porqué soy”, “por quién soy” y “y porqué o por quien tengo”, y aunque esto parezca una encrucijada de palabras sin sentido, es el directo rompecabezas, y tal vez el único que dará una respuesta cierta y precisa, más aún si se tiene la ocupación como padres, de “qué doy”, “qué hago”, y “qué espero”. (El único problema que esto presenta, es que es un punto del proceso por todos ignorado, y como consecuencia, con irresponsabilidad olvidado).
He escuchado por caminos recorridos, la frase elegante e inquisidora cargada de “preocupación disfrazada” acerca de “qué mundo le estamos dejando a nuestros hijos”, lo cual con el efecto boomerang, regresa con fuerza y contundencia el reclamo del mundo, que en su protección natural en el centro mismo de la tierra, responde con la palabra mágica que sería la llave universal para salvar todas las partes en reflexión, y que sería, “¡qué hijos le estamos dejando a nuestro mundo!
¿Se enseña, define y demuestra en el seno de la familia lo que es la corrupción?, ¿Lo que es la honestidad?, ¿Lo que es el respeto? ¿Todo lo que son los valores universales y que ellos son los que conforman la verdadera personalidad del hombre? ¿Se enseña la toma de decisiones y la autosuficiencia para conocer y calificar cada acción y enfrentar los logros o las consecuencias de cada una de ellas? Cuando nada de esto se tiene, entonces nada se puede pedir o reclamar porque así como no se puede dar lo que no se tiene, no se puede pedir lo que no se conoce. “Padres, hay que tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos, para que sin su presencia o protección puedan y sepan responder a su integración social sin miedos o sobresaltos, recuperen la figura del padre como autoridad, como pilar de fuerza y poder, la escuela tan solo va a dar conocimientos que a la larga solo se justificarán con calificaciones, certificados o títulos que en el campo social están divorciados con el verdadero conocimiento que se obtiene al enfrentar al auténtico monstruo que solo se podrá vencer con el talento creador aunado con fuerza al músculo trabajador ”.¡Cada cual con lo suyo!
Ojo, los recursos audiovisuales y tecnológicos se han adueñado de la nueva educación, ya que modelan una nueva forma de concebir el mundo y sus valores eclipsando la función educadora de los padres, y sirviendo de ejemplo de lo que se debe aprender, decir y hacer, y con ello olvidar la educación de ayer en que los hijos respetaban a sus padres por la de hoy, en que los padres temen a sus hijos dejándolos que se envuelvan en el olvido de LA FAMILIA Y LA EDUCACIÓN.
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