La corrupción no se combate con corruptos

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Andrés Manuel López Obrador abusa, y siempre lo ha hecho así, de la buena fe de quienes creen en él. De la falsa “esperanza de cambio” que ha logrado a base de pura labia, “lavando” cerebros de muchos mexicanos, aprovechando las fallas del sistema político del que él forma parte, aunque lo niegue, y del que se ha beneficiado toda su existencia, viviendo a todo lujo junto con su familia, recibiendo millonarios recursos que oculta diciendo que no tiene propiedad alguna ni dinero, como si viviera de puro milagro. Dicen, y dicen bien, “que no hay peor ciego que el que no quiere ver” y en el México en el que vivimos, el hartazgo popular ha obnubilado la mente de muchos ciudadanos que “a cualquier santo se le hincan”, sin razonar en lo más mínimo que López Obrador es uno más de “la mafia del poder” que lo único que ha hecho por el país es NADA, más que vivir él a costa del pueblo y enriquecer a sus hijos colocándolos en puestos de privilegio en MORENA.
AMLO ha forjado un liderazgo a base de artimañas y de conocer muy bien como se maneja el juego de la política en México. El tabasqueño se forjó dentro del PRI , partido en el que militó hasta que ya no fueron satisfechas sus demandas de encumbrarlo en el poder. Antes de su renuncia al Revolucionario Institucional en el año de 1988, para López Obrador todo era “miel sobre hojuelas” y no había mejores opciones de gobierno en México que las que encabezaba este instituto político, pero “se le acabó el amor” y desde entonces lo denosta y ataca con singular furia, como si nada le debiera al PRI. Uniéndose enseguida al Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, junto a Cuauhtémoc Cárdenas, partido que dió paso en 1989 al PRD, Andrés Manuel dió muestras de poseer un liderazgo para la provocación y el enfrentamiento con el pretexto de “luchar y defender las causas del pueblo”, justificando el uso de la violencia en su actuar, como lo demostró en su natal Tabasco al encabezar marchas, plantones, cierres carreteros y el bloqueo e incendio de pozos petroleros, lo que causó daños a PEMEX y a la nación por más de 60 millones de pesos en el año de 1996. Diez años después, en 2006, el “impoluto” López Obrador protagonizó el famoso plantón en el Paseo de la Reforma en la ciudad de México, que generó la quiebra de los negocios instalados en la zona y daños económicos incuantificables al perjudicar internacionalmente la imagen del país por tales hechos violentos.
No obstante estos dos anteriores ejemplos que identifican la personalidad y el liderazgo dañino de AMLO, y que ejerce cuando no le cumplen sus “demandas sociales”, este jura y perjura que en los años de lucha que lleva dentro de la política “no hemos roto ni un vidrio”, lo que demuestra la facilidad con la que miente y “tapa el sol con un dedo”, el mismo dedo que mueve con un ademán de “si o no” cuando de imponer candidaturas se trata en su negocio particular, que él llama partido MORENA, donde todos los corruptos que ha señalado con su dedo flamígero por haber militado antes en el PRI u otros partidos, ahora son “blancas palomas” por cambiarse a su rentable negocio, perdón a su instituto político, de corto pero de negro historial.
Ahora resulta que solo porque Andrés Manuel López Obrador lo dice, los corruptos políticos que han ingresado al “Movimiento de Regeneración Nacional”, verdaderos “pillos de siete suelas”, ahora serán, como él, los adalides del verdadero cambio que nuestro México.
Necesita y que en “automático” , si llega a ser Presidente de la República en el 2018, lo que está aún por verse, la corrupción se erradicará del país como por arte de magia. Como diría María Victoria en su recordado programa de “la Criada bien Criada: “si Chucha y tus calzonzotes”.
Que yo sepa, la corrupción no puede combatirse con corruptos y, en MORENA, lo que sobran son precisamente estos y así no puede garantizarse un México renovado.