La caída del Imperio Romano

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El Imperio Romano llevó la luz al mundo occidental; nunca antes el ser humano había vivido épocas tan prósperas económica, social, y culturalmente hablando. Las causas de su caída no fueron tan solo de carácter militar, sino de carácter social, pero sobre todo, religioso y moral. Los bárbaros invasores, se encontraron con un imperio roto por dentro, con una población hastiada, que al final se puso del lado de los invasores viéndolos como el reflejo de su salvación, facilitándoles con ello, la conquista.
Aclaro que menciono tan solo la caída de su parte occidental, hecho sucedido en el año 476 dC, ya que su parte oriental perduró hasta el fin de la Edad Media. (Hasta la caída de Constantinopla (Bizancio) a manos del imperio turco en 1453).
Todo el mundo occidental llegó a estar unido por una moneda, un idioma, y una cultura, pero este imperio culto, pacífico y tolerante con todos los cultos, entraría en crisis y se desmoronaría finalmente por varios motivos de orden político, religioso, social, moral y económico. La inflación, las constantes guerras civiles entre generales por coronarse emperadores, y con ello la llegada de los primeros bárbaros. Se dieron los primeros movimientos de rebelión, asesinatos, robos, motines de tropas, enfrentamientos en el senado que era quien controlaba el dinero y el poder político, en fin, toda una historia que camina desde el año 476 hasta nuestros días, con una similitud tal que pareciera que no hubieran coincidencias, sino se estuviera reflejando en el frágil espejo de la existencia la misma historia que condenara a filósofos y científicos a muerte, que los libros fueran quemados, y que la Biblioteca de Alejandría y el Gran Templo de Serapis fueran destruidos.
En el 2000, el pueblo dio muestras de que, según Reveles, no le importó el régimen político autoritario de un partido, fundador de partidos y de alianzas para entronizarse en el poder con sus cómplices engaña conciencias, quitándole el poder de la Nación, que lo convierte en partido opositor, y que a pesar de ello, no se dio a la tarea de refundarse como debía sino de que exhibió una total descoordinación al dejarse manipular por candidatos a gobernadores que a la postre lo exhibieron como el partido de la corrupción por los escandalosos saqueos a la nación y que sin recato alguno fueron ventilados a la opinión pública como una burla del poder, hacia el pueblo callado y sumiso.
¿La caída anunciada de un imperio?
El ejército está inquieto, los soldados están siendo preparados de manera crítica y las conciencias ya se están desperezando ante la necesidad de reaccionar para recuperar no tan solo su sombra, sino su dignidad y su respeto. El juego de las alianzas sirven para abrir los ojos a quienes hasta ayer no querían o no se atrevían a ver al enorme monstruo que los sojuzgaba. Que uno eran todos, que todos eran uno en contra de una nación desvalida y con hambre de oportunidades. Se dejó de pensar en una competitividad auténtica y en un trabajo partidista de respeto y decoro, y no tan solo girar en torno a sus escogidos grupos de interés personal. El reclamo de una participación ordenada y sin imposiciones es el inicio de la liberación sin amenazas de un pueblo que está ávido de su libertad.
¿Acaso podrá encontrarse alguna semejanza con el título y parte del contenido del artículo, que nos lleve a pensar que todo es más fácil después de LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO?

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