Juegos de poder (Primera de dos partes)

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La visita que realizó a Ciudad del Carmen el pasado martes la hoy designada titular de la Secretaría de Energía de la próxima administración federal, Rocío Nahle García, acaparó la atención de propios y extraños, entre otras cuestiones, por las expectativas de crecimiento que envuelven el proyecto de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que entre uno de sus puntos primordiales propone darles a los estados del sur-sureste un fuerte impulso económico.
Es evidente que Campeche, a pesar del esfuerzo que se hace para encauzarlo en la senda del progreso, es uno de los estados que mayor rezago económico presenta y, por tanto, el que necesita un tratamiento especial para superar todo lo que la saliente administración federal le ha entregado y que sólo los miopes no ven, a pesar de recibir de algún modo los beneficios de los programas gubernamentales. Que falta mucho por hacer, es cierto. Eso no está a discusión.
El caso es que la llegada de la próxima titular de la Sener a las tierras que avizoró Antón de Alaminos, precisamente en momentos en que la desesperanza comenzaba a causar estragos en los sentimientos y en la idiosincrasia de nuestros hermanos carmelitas; en los de bien y hasta en los de mal, pero sobre todo en los “sufridos” empresarios que justificadamente quieren ver luz al final del camino, cayó como agua tranquilizadora y reconfortante.
Más de 30 mil empleos perdidos en Carmen por la recesión petrolera en el mercado internacional y por la fuga de capitales de la isla que obligó al cierre de numerosas empresas de todo tipo con los consiguientes estragos económicos, no es cualquier cosa. Un duro golpe del que todavía no se repone el sector empresarial de ese municipio.
Por ello, algo se tenía qué hacer para evitar que la desinformación y el desasosiego incendiaran Ciudad del Carmen con el fuego que lacera y destruye propósitos. En una actitud política oportuna que algunos mancebos de la farándula confunden con sumisión, el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, responsable de los destinos de todos los campechanos hasta el 15 de septiembre de 2021, aligeró tiempos y circunstancias.
La política zacatecana avecindada en Veracruz, reconoció públicamente que su presencia en la isla había sido por invitación expresa del mandatario estatal para hablar, ante empresarios y población, sobre la instalación de las oficinas centrales de Pemex en Ciudad del Carmen y la construcción de la refinería en Atasta, desvaneciendo los grotescos escenarios que los fanáticos y convenencieros de la política que creen ser lo que no son, siguen propalando en detrimento de Campeche y su gobernador, como si realmente los problemas se resolviesen por mandato divino.
Y es que había motivos poderosos para cortar de raíz la desinformación que se había generado en torno a los dos compromisos torales que el señor de Macuspana pactó con los habitantes de Carmen y de Campeche, ratificado en su última aparición como candidato presidencial, con el objetivo de darle a la entidad lo que no se ha podido concretar en más de tres décadas: desarrollo y prosperidad, por lo mucho que ha dado al país por concepto del petróleo.
Lo expuesto días antes por Nahle García en Tabasco, al anunciar que en diciembre próximo debe concluir la instrumentación del proyecto para instalar la primera refinería tentativamente en Dos Bocas, alborotó a diversos sectores de la isla, sabedores de los enormes retos que tiene que enfrentar López Obrador en la relación costo-beneficio y cumplimiento de leyes ambientales, en la consecución de los dos compromisos con Campeche.
En primera instancia, se entiende, no es tarea fácil trasladar a la isla a miles de trabajadores que laboran en la torre Pemex, de Marina Nacional 329, Ciudad de México; más aun, construir la segunda “refinería AMLO” en un área natural protegida, que “está de pelos”, si se toma en cuenta que ahora hasta cortar una ramita de manglar se convierte en delito. Pero los insulares, con toda la razón del mundo, necesitaban que se les hablara de los dos proyectos de Andrés Manuel para el municipio de Carmen.
En redes sociales se había librado una dura batalla por ese tema, que llego a extremos de escándalo por las “observaciones” que hiciera fuera de lugar el comentarista político Leo Zuckermann, al comparar a Ciudad del Carmen con el otrora pueblo de pescadores, en que la infraestructura inmobiliaria literalmente no existía, esto en referencia a lo que implica mover la enorme plantilla laboral de Pemex a ese lugar.
El arribo de Rocío Nahle a Carmen para conocer las condiciones de infraestructura inmobiliaria que allí se tiene, con el objetivo de hacer el plan estratégico para dar cumplimiento gradual al primero de los dos compromisos, y para anunciar el inicio de los estudios para el establecimiento de la refinería que el virtual presidente electo ofreció instalar en la Península de Atasta, liberó tensiones y provocaciones. (Continuará mañana)