Juego perverso

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Resulta preocupante para el buen desempeño de la autoridad electoral en el estado la postura que adoptan algunos entes políticos al poner en duda el trabajo que ésta realiza en la organización de las elecciones locales, “denuncias” que -en el menor de los casos- podrían dar lugar a los contrapesos indispensables en este ejercicio democrático, pero nada justifica empañar desde ahora una jornada que se anticipa participativa. Histórica.
Y digo esto, porque realizar una jornada electoral creíble, transparente, a todos conviene. Nadie en su justo juicio predispondría tormentas el día de las votaciones para propiciar violencia y ruptura del Estado de Derecho que prevalece en Campeche, al margen de los sentimientos ideológicos y personales que distinguen a cada uno de los campechanos, respetables desde cualquier ángulo que se le quiera ver.
No hay nada que haga el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC) que no se sepa. Pactar “jugadas debajo de la mesa” sería tanto como romper el equilibrio que se observa en el Consejo General, donde todas las fuerzas políticas reconocidas se encuentran representadas, con los instrumentos pertinentes para denunciar situaciones que estuviesen apartadas de la ley o trazadas a modo.
En efecto, las de 2018, serán elecciones distintas a las registradas en procesos anteriores, entre otras cuestiones, por la gama de intereses políticos convenencieros que convergen en un proyecto presidencial que deja perplejos a los incrédulos, en particular por la decisión de quienes se han unido a la “bola” que encabeza ya saben quién,  que en los últimos días ha dedicado buenas horas al entrenamiento exhausto; al ensayo de posiciones, gestos y trabalenguas presidenciables, dizque por estar más cerca del limbo celestial. Su mundo y el motivo de su existencia.
En Campeche se trabaja coordinadamente para tener elecciones locales de altura,  sin incidentes. Se trabaja para evitar hasta donde sea posibles discrepancias políticas en el andamiaje de organización y validación de resultados, pero ante todo para generar confianza a la ciudadanía de que los votos que emita serán respetados. Hasta simulacros se han programado para descifrar insuficiencias y posibles errores que pudieran cometerse durante la jornada electoral.
El trabajo que despliega el IEEC avanza de conformidad con lo establecido. Se ha reforzado la vinculación con todos los Consejos Municipales y Distritales para evaluar cómo se encuentran las acciones de organización y de conformación del personal que tendrá a su cargo, entre otras cosas, el traslado de la paquetería electoral en todo el territorio estatal. Los tiempos y los obstáculos que se pudieran presentar.
Ayer, precisamente, ante la presencia de la consejera presidenta Mayra Fabiola Bojórquez González, así como de funcionarios electorales y representantes de partidos, fueron recibidas más de 15 mil piezas que conforman el material electoral (canceles, urnas, etc.) que se utilizará en las elecciones de Diputaciones Locales, Ayuntamientos y Juntas Municipales. Del acto dio fe la titular de la Notaría Pública No. 23, Fanny Guillermo Maldonado.
El trabajo del IEEC marcha bien, de manera transparente, de conformidad con el Cronograma Electoral sustentado por la ley, aunque -a decir verdad- mucho de lo anterior deriva de la responsabilidad que ejercen los partidos políticos al abonar elecciones tranquilas y participativas. Elecciones donde se descarte la violencia que a nadie conviene, tan así que, como se ha hecho en todas las entidades federativas, se concretó aquí un acuerdo de civilidad que no firmaron dos institutos políticos. ¿Por qué será?
Por ello, es preocupante que a estas alturas se ponga en tela de duda el trabajo que realiza el Organismo Público Local Electoral. No se trata de apechugar la tarea que corresponde ejecutar a la autoridad electoral de la entidad, pero causa risa y a la vez incredulidad que existan entes políticos que lanzan la piedra, esconden la mano y para su mala suerte, ¡les cae a ellos mismos!
Nada más falta que estos “denunciantes” dijeran desconocer el mosaico distrital del estado. De ser así, entonces que se dediquen a algo más productivo, como por ejemplo, vender en el mercado de la ignominia pepitas y cacahuates a los incautos.