Huachicol y corruptelas

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Las gordas también…
Karla Sansores

Mucho se ha criticado al nuevo presidente de la República sobre su guerra a los huachicoleros y a otros “gánsters” de la industria del petróleo, que sí, todos sabemos que se han dedicado a extraer sus recursos económicos a través de un negocio sucio.
Pero es hasta el momento que tocan nuestros intereses cuando pegamos de brincos.
No sino hasta que las largas filas de las gasolineras afectaron a los automovilistas, cuando empezaron a enojarse y criticar.
Yo pienso, sinceramente, que si ya votaron por erradicar la corrupción, todos debemos bajarle también en el ámbito personal.
Es una pena que decenas de familias ahora estén incompletas, tras la desgracia que se suscitó antier en Hidalgo, pero es derivado no de las acciones del gobierno que pueden pasar como un capricho del presidente.
Esa terrible desgracia deriva de la incapacidad humana de respetar las cosas ajenas y que en México nos encanta: no hace mucho vi un video en Japón en el que sus estándares éticos no les permite robarse la mercancía de un vehículo accidentado sino que se juntan, no a grabar como hacemos nosotros sino a levantar el producto y ayudar al conductor.
No podemos exigir a nuestros funcionarios públicos la decencia que el pueblo no tiene, que se dirige siempre bajo el lema “lo que está en México es de los mexicanos”.
Hay que tener el debido respeto por las cosas, por los semáforos, por el lugar donde tiraremos la basura, por irnos por el carril correcto, por hacer el pago de nuestros impuestos, no robarnos la electricidad con un diablito, no comernos la fruta en el pasillo del supermercado.
Son estas pequeñas acciones que van a lograr que nosotros tengamos la suficiente capacidad ética para poder exigir, ahora sí, que nuestros gobernantes, representantes y funcionarios públicos nos cumplan con el cargo de honor que les hemos otorgado. Y aquí no se trata de partidos políticos, la camiseta que debemos ponernos los mexicanos no dicen PAN, PRD, PRI o Morena. He escuchado mucho que dicen que Morena es lo mismo que el PRI y coincido en ello, todos los partidos políticos son iguales: en el papel, son un proyecto maravilloso, una institución digna, de valores e ideales bien firmes. El único problema con cualquier institución política, social o religiosa es que en ellas hay seres humanos, desafortunadamente en la mayoría de las ocasiones, la historia nos demuestra que quizá, Nicolás Maquiavelo tenía razón al afirmar que “El hombre es malo por naturaleza, a menos que le precisen a ser bueno”, tal como lo escribió en su obra “El Príncipe”.
En filosofía, siempre que hacemos referencia a Maquiavelo, se contrapone a las ideas de Jean-Jacques Rousseau que, por el contrario, no cree en el hombre resentido sino uno que es libre, que es bueno, pero que la sociedad lo corrompe.
Como quiera que sea, nazcamos malos o la sociedad nos haga, algo tendremos qué hacer; por lo pronto, comenzar desde casa para erradicar el machismo, la corrupción, ambas, las verdaderas raíces de problemas tan terribles como la violencia, el robo, el crimen organizado, el creer que al fregar al otro, es hacernos más “chingones”, los más valientes. Todo eso nos ha hecho una sociedad muy miserable.
No debemos olvidar que de valientes y “chingones”, están llenos los panteones.