HORA CERO

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Llegó la jornada de votación para la renovación del PRI, partido en que milita quien escribe.

La elección estará definida para la hora en que usted se encuentre leyendo el presente artículo, por lo que es momento de delinear brevemente algunos elementos para la hoja de ruta que habremos de integrar todas y todos.

En febrero pasado, hablamos de decidir entre refundación, reforma o simple renovación, por lo que considerando la imperiosa necesidad de adaptación, la última opción está descartada y habremos de reformar lo necesario para volver a conectar con la militancia, la sociedad y ser de nuevo un partido competitivo y con legitimidad.

En lo ideológico parece que ha quedado claro que debemos definirnos como un partido de centro izquierda, que apueste por recuperar la confianza de la pluralidad de opiniones y preferencias electorales que se ubican en el centro del péndulo ideológico. En esta tarea la formación de cuadros en mujeres y jóvenes será definitiva.

En lo legislativo será pertinente construir un programa de trabajo que se convierta en plataforma de propuestas, que deberán aterrizarse con perspectiva territorial en los distritos federales electorales para replicar las causas que se abanderarán. Importante explorar figuras como el “gabinete en la sombra” para interpelar desde el Congreso.

En el rol de oposición debemos ser una moderna, que pueda ser puente de diálogo y donde nuestra experiencia en la construcción de instituciones, sea la diferencia que dé certeza a la ciudadanía en los momentos en que los demás partidos no hallen puntos en común.

Articular una estrategia de alianzas que sepa transitar y también señalar será otro objetivo.

En la modernización de nuestros sistemas de gestión y operación política, es la oportunidad de implementar una estrategia 2.0 (por el momento), que fomente la inteligencia colectiva desde los móviles de la militancia para por ejemplo, mapear en tiempo real las necesidades y problemáticas en las colonias de cada ciudad para su debida atención.

Lo anterior tiene fundamento documentado en la práctica y como señala Beth Simone Noveck (2017) en “Ciudadanos más inteligentes, Estado más inteligente”, permite “…ir más allá de…el conteo de boletas para construir la infraestructura de conversación que conecte más personas diversas y su conocimiento”. Participación de lo hipotético a lo real.

Finalmente la construcción del partido como articulador de causas ciudadanas, deberá contemplar la generación de interlocutores válidos que puedan encabezar desde la perspectiva política, la canalización y resolución en el nuevo escenario de correlación de fuerzas de nuestro sistema político.

La hora cero ha llegado y ejemplos recientes en el mundo demuestran que la ciudadanía busca estabilidad y mesura, cuando la oportunidad presentada por la alternancia en el poder a otra fuerza política no satisface la esperanza otorgada mediante el voto, como sucedió en España con Pedro Sánchez hace pocos meses.

El sistema se despresurizó y se acerca el tiempo de llenar sustantivamente el espacio que se habrá dejado de llenar, con un agenda plural, moderna y anclada en las voces de las y los mexicanos que desean un partido que recoja sus inquietudes y las transforme en realidades. Ese partido es el PRI y su presidente sin duda será Alejandro Moreno Cárdenas.