Hacia el infinito y más allá

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Nos adentramos a procesos electorales, el federal pero también los locales, que harán historia y servirán -sin duda- para que los partidos políticos conozcan su realidad y qué tan arraigados se encuentran entre la ciudadanía. No habría nada más preocupante para quienes se ubican dentro del círculo político que perder una elección. Hasta el momento todo son aspiraciones y sombrerazos; mañana propuestas que servirán como sustento a candidatas y candidatos en las campañas electorales.
En este escenario aún difuso, desde el Presidente de la República hasta los Alcaldes, pasando por los Gobernadores, se asume un delicado papel en la articulación de programas institucionales con los períodos de proselitismo electoral, iniciada en forma las campañas por los distintos cargos de elección popular. La “veda electoral” impone criterios muy definidos para que las autoridades no mezclen funciones con acciones electorales.
Es evidente que en todo México el gobierno tiene que jugar en este andamiaje un papel sensible, derivado de lo que dispone la norma, pues a decir verdad, quedaron atrás, muy atrás, los tiempos en que el poder era pináculo que vislumbrada todo el panorama y se utilizaba para inyectar no sólo recursos públicos, sino activar la maquinaria corporativa. Lo hizo el PRI, el PAN, el PRD y Morena, en su versión antigua cuando administraba las arcas de la Ciudad de México.
Hoy, no es que no se pueda hacer estas maniobras, sino que los gobiernos que “metan mano” en los procesos electorales a favor de su partido corre el riesgo de colapsar y ser exhibido como copartícipe, cuando debería mostrar neutralidad. Además, todo lo que se haga o deje de hacer se sabe, pues existen instituciones creíbles  y transparencia en la rendición de cuentas del dinero que se utiliza en las campañas, amén de las redes sociales que esta vez tienen un desempeño detonante.
Con la expedición de la convocatoria para la elección en el Proceso Electoral Estatal Ordinario 2017-2018, por parte del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), los primeros movimientos de tierra se dejan sentir, a consecuencia de la alegoría que destilan quienes le apuestan ser primeros actores, el próximo año. Las “réplicas” alcanzan al gobierno estatal y los gobiernos municipales, donde se centra la atención de remisos y anticipados, con razón o sin ella, pero allí están.
Es esta etapa preliminar que anticipa mucha actividad electoral, previa al período de inscripción de candidatas y candidatos que realicen los partidos, con llanto o sin llanto; verdaderos o simulados, despierta el apetito de aquéllos que creen pisar desde ahora el limbo terrenal. No obstante, en una competencia electoral como la que inicia, nadie tiene el triunfo asegurado. Todo puede suceder.
Hasta el momento, el “árbitro” electoral ha sentado las bases para la presentación y tramitación de solicitudes de las y los ciudadanos que deseen participar como observadores electorales, conforme al Convenio General de Coordinación y Colaboración entre el IEEC y el INE. También, para solicitar, ordenar o publicar cualquier encuesta por muestreo o sondeos de opinión sobre preferencias electorales.
Asimismo, para determinar el tope máximo de gastos de precampaña, para el tipo de elección de que se trate; para la designación de los Consejeros Distritales y Municipales y la instalación de estos órganos. Para que los partidos políticos, conforme a sus estatutos, determinen el procedimiento para seleccionar a las y los candidatos a diputaciones locales e integrantes de los Ayuntamientos y las Juntas Municipales, por el principio de mayoría relativa.
A partir de hoy y hasta el 15 de diciembre, se abre el período para que las y los ciudadanos campechanos presenten ante la presidencia del Consejo General, y en su ausencia a la Secretaría Ejecutiva, el escrito de la manifestación de intención a una candidatura independiente.
Por sobre todas las cosas, lo que se avecina a partir del 19 de diciembre próximo, pondrá en movimiento a los aspirantes y suspirantes, en particular a quienes ocupan posiciones en el organigrama gubernamental, que tendrían que renunciar a sus cargos, al abrirse el período para que los partidos políticos realicen sus procesos internos, con el propósito de seleccionar a sus candidatos a diputaciones locales, integrantes de Ayuntamientos y Juntas Municipales.
Se barajan en este acometido muchos nombres en el PRI, PAN, Morena y PRD, entre otros partidos, como posibles abanderados electorales, razón por la que los empujones es pan del día y lectura política para identificar propósitos y bendiciones. En las filas priistas se alista a “pasar revista” prioritariamente gente joven, hombres y mujeres, pero también prospectos con experiencia, entre los finalistas para sacar “bola negra” y “bola blanca”.
Es decir, militantes convencidos y con posibilidades de triunfo, los mejores, en el entendido que los candidatos del PRI no van a llegar precisamente a un día de campo en las campañas electorales venideras: van a enfrentar a rivales consignados por la anuncia de un solo hombre y, por otro lado, por un frente que parece tomar camino, aunque lo mejor para éste todavía está por venir. Hacia el infinito y más allá.