Hablemos de seguridad

36

Para poder entender porqué los expertos aseguran que Campeche es de los estados más pacíficos de México, pero donde sus habitantes hacen expresiones de sentirse iraquíes, como en un estado de guerra, por delitos como el robo a transeúntes, a casas habitación, pandillerismo o del robo de la borrega “Ricarda” en el ejido Samulá.
No existe un único motivo, y en realidad hay varias razones para que Campeche refleje estos números positivos en los reportes nacionales de seguridad. Uno de ellos es su bajo número de población, casi los 900 mil habitantes; con estos números en Campeche hay 1.4 policías por cada mil habitantes. Si lo comparamos tan solo con Yucatán que su población es el triple, en el Estado vecino hay 1.6 agentes policiacos por cada mil yucatecos, abramos el abanico, en el Estado de México hay un policía por cada mil habitantes, una entidad con más de 16 millones de personas.
El avance de la tecnología está también al alcance de la delincuencia, su combate no se puede quedar rezagado, para ello hay que hacer grandes inversiones en seguridad. La consultoría internacional Segurity Consulting Technology Risk Management (GLAC por sus siglas en inglés) evaluó a Campeche como el Estado que mejor ha invertido en equipamiento y unidades policiacas, la baja de incidencia delictiva, menores tasas de homicidio doloso, narcomenudeo y feminicidio. La categoría en la que esta firma internacional ubica a Campeche es en Seguridad moderada y Estabilidad limitada.
Otra razón puede ser el salario de los policías, basta una revisión al informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional para comparar dónde los elementos policiacos ganan más o menos. Y otra vez, Campeche aparece arriba de la media nacional en este aspecto, pues un policía campechano alcanza casi los 13 mil pesos mensuales, mientras que en Coahuila el salario es de 8 mil pesos, en Quintana Roo es de 5 mil pesos, Yucatán 7 mil pesos. Es decir, el gobierno estatal está realizando un trabajo de fortalecimiento a la seguridad, claro, la estrategia de cómo utiliza estas herramientas es lo discutible. Dicho sea de paso, GLAC es una empresa que tiene dentro de su consejo general a Genaro García Luna, cuestionado ex Procurador General de la República. A cuatro días de dejar el cargo, García creo su empresa, la cual ofrece crear infraestructura en telecomunicaciones, base de datos, seguridad informática.
Pero regresemos al tema local. La gente, los habitantes explotan en las redes sociales diciendo que están en estado de sitio con una policía en la que no confían, al sentir que lo robos están a la orden del día, y se niegan a aceptar lo que dicen las estadísticas. Tal vez nos falta a nosotros los ciudadanos saber cuidarnos. Ser estrictos con las leyes, pensar de manera colectiva y en el respeto al prójimo, vaya pues, ser más educados.
Japón es un país vanguardista, ahí también se cometen robos. Japón tiene bajos índices de delincuencia, enfrentan otros tipos de delitos como los cibernéticos, y también los combaten. Ahí es vergüenza decepcionar a la comunidad. Son criados para fortalecer la comunidad, el bien común, el respeto y bienestar. Claro, estamos muy lejos de ser como lo habitantes del sol naciente, pero deberíamos comenzar a pensar diferente. Al menos respetándonos a nosotros mismos.
Lanzadas las cartas, nos leemos la próxima semana.