Geoslicer

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México no ha dejado de resentir eventos sismológicos importantes, todos sabemos que este tipo de movimientos telúricos suceden todo el tiempo en mayor o menor medida. Por razones obvias crean mayor notoriedad cuando los eventos tienen repercusiones en la población, pero no por ello dejan de monitorearse siempre.
Esto, por supuesto, ante la necesidad de poder alertar a la población de un evento mayor y que ésta tenga más tiempo para poder ponerse a salvo y algo muy importante, saber hacia dónde evacuar.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentó el Geoslicer, un instrumento con tecnología de punta que permite determinar la actividad de sismos y tsunamis, así como estudiar antiguos desastres naturales en territorio mexicano.
Este valioso aparato solamente ha sido utilizado en Japón y Estados Unidos. Lo que hará básicamente es estudiar la actividad de sismos y maremotos en la llamada brecha de Guerrero, donde hacen contacto las placas tectónicas de los cocos y Norteamérica. Aunque por ahora fue colocado en Guerrero, se aseguró que en mayo próximo se harán más mediciones en campo y los resultados preliminares de la investigación podrían estar listos a finales de este año. Además, se piensa utilizar el Geoslicer en otras zonas de la planicie del Pacífico, como las costas de Oaxaca, Colima, Jalisco, Chiapas y Michoacán.
Este valioso instrumento permitirá mejorar la planificación de las ciudades y evitar nuevas construcciones en zonas que podrían ser afectadas en el futuro. Cabe aclarar que el instrumento fue donado por Japón como parte de la Alianza para la Investigación en Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sostenible (SATREPS, por sus siglas en inglés).
El donativo forma parte del proyecto “Evaluación del peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en las costas del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres”.
Sin duda ha sido una gran aportación para México, sobre todo de un país hermano como Japón, cuya recurrencia de terremotos es similar o mayor que la de nuestra Nación, y resalta el hecho de que ponga en nuestras manos tal herramienta ya probada pueda ayudar a salvar vidas y planificar el crecimiento de las ciudades. Además, la herramienta no solo permitirá conocer la ocurrencia de sismos con magnitud mayor a 7 en la escala de Richter, sino qué distancias alcanzaron las inundaciones provocadas por maremotos e, incluso, calcular las alturas máximas de las mismas.
Ahora esperemos que nuestras autoridades no sigan haciendo caso omiso de los protocolos de construcción, o que esas mismas autoridades sean corruptas y permitan materiales de menor calidad, construcciones en sitios donde puede ser peligroso tener un asentamiento humano.
Toda la tecnología y los protocolos que se tienen son buenos, tal vez excelentes, pero ante la corrupción e inobservancia nada se puede hacer.