En caminos recorridos… polvos atemorizados

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La alternancia política que se ha vivido en el país no fue indicador de cambio alguno en cuanto a la fuerza ciudadana arremolinada en torno a una persona y a un ideal.
Dicen que “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”

Con una pluma en las manos, una tinta indeleble y una convicción firme, atado todo eso a elementos argumentativos comprobables y vividos, se puede caminar sin deambular tan solo, en los senderos de la escritura, la investigación periodística, la narrativa imaginativa y firme y la crítica con propuesta y para construir sólidamente cambios y transformaciones, porque uno y solo uno es responsable de cuanto hace, de cuanto dice y de cuanto vive.
El rasgo esencial del pensamiento moderno es su relación directa con la crítica; algo que hay que tener siempre presente es que en el ejercicio de la libertad está implícita la responsabilidad, que permite ordenar no tan solo las ideas, sino también las pasiones, alinear el lenguaje y evitar las acciones irreverentes, aunque esto es personal. Este tiempo permite las más de las veces, cambiar para negar la presencia y validez del pasado, generando el espacio pertinente que conduzca a descreer, aún con el uso incipiente de la razón, en el futuro.
Parafraseando de nuevo a Paz, la luz de este escrito habla por sí mismo: “En mi peregrinación en busca de la modernidad me perdí y encontré muchas veces. Volví a mi origen y descubrí que la modernidad no está fuera sino dentro de nosotros. Es hoy y es la antigüedad más antigua, es mañana y es el comienzo del mundo. Tiene mil años y acaba de nacer”. O sea, ¡todo está en el hoy!, no hay más, la vida se pierde cuando no se vive a plenitud, hay que hacer uso del tiempo de manera intensa, aún con voracidad; no hay que detenerse en pensamientos que impiden el avance, vida no es poder político, sino política es saber vivir sin atavismos, rencores, egoísmos, colores, fanatismos, ni historias revolucionarias generadas para someter y alinear a las débiles mentes que viven sin sentir y mueren sin haber vivido.
Se ha convertido al hombre en un producto consumista y adoctrinado de una manera forzosa a ideologías de sumisión en la inerme fragilidad de sus sentidos, sin ayeres ni mañanas, sumergido en un hoy devorado por la cotidianeidad de las costumbres de tan solo despertar, para sin sentido iluminado, volver a dormir. Donde se esconde lo libre y lo universal que de manera tan reiterativa y para todos los fines define a la palabra “democracia”. Por qué no entender y creer que la “democracia” sobre todo, es una cultura y un aprendizaje de las sociedades, aunque por todo el proceso histórico que existe detrás, la experiencia misma de redescubrirla y utilizarla, es doloroso y costoso, porque se ha dejado perder en autoritarismos o momentos dictatoriales que borran historias y mutilan conciencias. (la paradoja del vencido, si no puedes con el enemigo, únete a él buscando tu provecho).
Por todo lo anterior se establece que en esta modernidad se recorren caminos dirigidos, que retratan la completa soledad del hombre. Soledad que acumula otras soledades a pesar de los gritos infructuosos que buscan libertades desconocidas; en las prisas por correr se olvidan que detrás del presente siempre existirá un pasado, y detrás existirán otros tiempos ocultos y vivos o latentes, pero siempre ignorados y ocultos por el miedo y la inseguridad.
La historia sigue, los hechos siguen, la democracia sigue y también sigue que EN CAMINOS RECORRIDOS…POLVOS ATEMORIZADOS.

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