El voto millenial

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Hasta ahora ningún partido ni candidato ha tenido la capacidad y estrategia de buscar con gentileza la inspiración de los votantes jóvenes para convocarlos a transformar su distrito o municipio, andan muy confiados en que el voto leal será suficiente para ganar, no han escuchado a esa generación propositiva que puede definir la elección en Campeche, el voto millenial.
Estamos en pleno proceso electoral y poco se ha hablado de esta nueva generación de votantes nacida entre 1980 y 2000 que al día de la elección sumarán casi 12 mil jóvenes que votarán por primera vez en Campeche, cifra nada despreciable. Son un fragmento de la población que no les atrae la política ni los partidos, característica que se convierte en todo un reto de seducir y cautivar para los candidatos quienes están acostumbrados a comunicarse con sus electores con discursos escasos de valores y acartonados, donde los mueven por una estructura de obligación e imposición en beneficio del partido pero no con libertad y disposición de buscar el interés colectivo.
Estos chavos son expertos en identificar la simulación, el talón de Aquiles de los políticos. Es por ello que los candidatos no logran conectar con los millenial, ya que rechazan las incongruencias y le dan un alto valor a la transparencia y a lo genuino. Los candidatos y sus equipos deberán comprender que ningún voto acarreado le podrá ganar a un voto motivado. Los jóvenes millenial fácil descubren la falsedad de quien busca el voto solo para llegar al poder, basta con pedir la hora al candidato y ver que trae un soberbio reloj de más de 200 mil pesos mientras chapea un parque abandonado. O creer que se les motiva con el rencor y el odio hacia un gobierno, lo cual es una manipulación del enojo pero no inspira, o simplemente el saludo de mano fue frío y aleja la empatía, sirva esto de paso para los perfiles que buscan la alcaldía de Campeche, quienes hasta el momento no han impregnado a sus campañas una filosofía de vida y en cambio sí, la atosigan de intereses mezquinos por llegar al cargo.
Pero regresemos a los millenial. ¿Qué les atrae? La troleada, los memes. Las redes sociales son la plaza pública donde se encuentra estos chavos y donde los candidatos buscan una oportunidad que les permita, a través de sus celulares, crear un vínculo (por eso no hay que dejar en manos de cualquiera la estrategia digital, pero bueno cada quien).
Son chavos que les atrae los valores, el optimismo y a cada momento están emprendiendo algo. La creatividad y la transparencia es muy privilegiada y por supuesto tienen un alto compromiso social. El candidato que solo busque el voto millenial sin ofrecerles la mínima causa de transformación colectiva, sin un comportamiento motivador, sin filosofía de vida, sin genuinidad ni de corazón, sin propuestas de inclusión, será identificado por los millenial como otro político más de la camada que los ha decepcionado, sin la capacidad de diferenciarse y por ende no tendrá su voto.
No se trata de que se conviertan en candidatos millenial, algunos por naturaleza lo son, pero sí es menester escucharlos sin que sea por un cálculo electoral, sino buscando la dignidad de ellos, a través de la música, la lectura y la ecología.
Los jóvenes no buscan los valores del partido sino de la persona. ¿Qué candidato le inspira a transformar el lugar donde vive? ¿Cambiaría a los políticos o la forma de hacer política?
Las investigaciones indican que siete de cada diez jóvenes en edad de votar saldrán a las urnas, pero nueve de cada diez no conecta con los políticos.
Si imaginamos un poco, sería genial ser gobernador por millenial, todos andaríamos en bicicleta con calles llenas de árboles y valores que dignifiquen la política e inspire a los niños a transformar su ciudad. Para una mayor idea del tamaño de este voto, los expertos señalan que en México hay 39 millones de millenial, estos definirán al próximo presidente. Lanzadas las cartas, nos leemos la próxima semana.