El PRI, no AMLO, el adversario a vencer

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Todos los partidos políticos que han surgido después del Revolucionario Institucional (PRI),todos, a excepción del partido Acción Nacional que fundó Manuel Gómez Morín en 1939 para hacerle contrapeso al entonces PNR creado por Plutarco Elías Calles una década antes, en 1929, han seguido la “escuela” del PRI y han basado su “aprendizaje” para llegar al poder en la manera de hacer política de este partido pionero en la historia de México y creador de las instituciones públicas que hasta hoy permanecen y han forjado el desarrollo del país. Puede decirse que los “cuadros” de hombres y mujeres que han participado desde entonces y están actuantes en nuestros tiempos en esta actividad como gobernantes, legisladores, presidentes municipales y funcionarios públicos, de una manera o de otra, son “alumnos” egresados del instituto tricolor y le han “aprendido” todo lo que saben, para bien o para mal.
No hay que olvidar que el PRI, desde su nacimiento como Partido Nacional Revolucionario (PNR), mantuvo intacto el control absoluto sobre la política del país durante más de 60 años, hasta que en el año de 1989 cedió por vez primera la gubernatura del estado de Baja California al panista Ernesto Ruffo Appel, dando pie a que ocho años más tarde, en 1997, perdiera el control de la mayoría en la Cámara de Diputados y en el 2000 la de Senadores, al igual que la presidencia de la República que quedó en manos del guanajuatense Vicente Fox Quesada, quien encabezó una utópica “Alianza por el Cambio” que prometía el inicio de una época de alternancia que transformaría al país y acabaría con prácticas corruptas achacadas al PRI como argumento de la oposición para alcanzar el poder, lo que quedó en eso: falsas promesas de un panismo que hoy está envuelto en vergonzantes casos de corrupción de sus notables militantes y correligionarios que tanto criticaron las fallas del priismo provocadas por más de seis décadas de poder político total.
El que el PRI cediera parte del poder que ostentaba, haciendo caso al clamor de miles de mexicanos que exigían democracia, y como muestra de su voluntad política y en afán de dar paso a la alternancia, dando oportunidad a candidatos de otros partidos a demostrar su capacidad de gobernar, ha provocado que actualmente de las 32 entidades federativas existentes en el territorio nacional, el Partido Revolucionario Institucional sólo gobierne en 15 de ellas: Campeche,Jalisco, Estado de México, Colima, Hidalgo, Guerrero, Coahuila,San Luis Potosí, Sonora, Oaxaca, Yucatán, Sinaloa, Tlaxcala, Chiapas (aliado con el PVEM y el PANAL) y Nayarit. Sin embargo, el PRI ha demostrado tener una gran capacidad para “levantarse” de las derrotas y seguir en el ánimo popular, cuando sus adversarios “lo daban por muerto después de la debacle del año 2000, tal y como lo hizo al recuperar con Enrique Peña Nieto en 2012 la presidencia de la República, así como retomar la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados.
Por eso, en los próximos comicios del 2018 cuando se ponga nuevamente en juego la permanencia del Partido Revolucionario Institucional al frente del Ejecutivo Federal, que es la “cereza en el pastel” de todos los cargos de elección que estarán en disputa, el ADVERSARIO A VENCER no será ni MORENA ni su mesiánico fundador AMLO que fue en sus inicios y durante muchos años un priísta recalcitrante que afirmaba que no había en México un partido mejor que el tricolor para gobernar, sino precisamente el PRI que mantiene su lugar preponderante, pese a todo, ante el resto de los partidos políticos existentes en el país, por su vasta “estructura territorial” y el “voto duro” que aún posee.