El PRI ha “hecho suyo” a Meade

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Si algo ha distinguido al PRI como partido es la disciplina que distingue a su militancia que, campaña tras campaña política que ha acaecido en la historia de nuestro país, se une para hacer frente a las contiendas electorales y hacer valer el voto duro con que cuentan y que lo han convertido en una de las organizaciones más rentables para ganar elecciones en México, seguido del Partido Acción Nacional que es su principal contendiente pero que no tiene la gran “infraestructura social” del Revolucionario Institucional, pese a que el panismo ya le arrebató en el año 2000 la presidencia de la República y la mantuvo por dos sexenios con Vicente Fox y Felipe Calderón al frente, pero que causaron desencanto entre el electorado por no cumplir con el anhelado cambio que prometieron y que aseguraban acabaría con la corrupción y la impunidad que aún sigue latente en la nación.
Aclaro, la militancia del PRI y no sus “cuadros políticos” ( de donde surgen quienes contienden a los cargos públicos de elección y los que son promovidos a altos puestos en el gobierno), esa militancia integrada por gente que se adhiere al partido por convicción y sale a las calles a promover el voto pese a que luego de las campañas hay dirigentes que se olvidan de ellos, son quienes han mantenido “vivo” al Revolucionario Institucional y a quien en verdad le debe este partido sus triunfos y su permanencia en el poder, pero que sin embargo ha ido mermando con el tiempo por sentirse defraudados y solamente utilizados, por lo que han buscado otras opciones partidistas que también les han pagado con la misma moneda, como ocurre hoy con el PAN y MORENA cuyos adherentes antes expriistas se han desilusionado por las prácticas antidemocráticas y arcaicas que ambos partidos y sus dirigentes, Ricardo Anaya (que recientemente renuncia a la posición) y Andrés Manuel López Obrador, impusieron para auto elegirse precandidatos a la presidencia de la República, y convertirse oficialmente en candidatos, con miras al proceso electoral del 2018.
Es claro que el gobernar y mantenerse en el poder desgasta y esto le ha pesado más al PRI que a cualquier otro partido, dado que es el que más años ha gobernado en México, lo que precisamente y entendido por la “cúpula priista” tal desgaste en el “ánimo social”, es que el Partido Revolucionario Institucional se atrevió a aperturar sus candidaturas a ciudadanos no registrados en su padrón de militantes, sabedor que postular a priistas de cepa no les garantiza en los tiempos actuales sumar la mayoría de votos que requiere para seguir ganando elecciones, especialmente la del 1 de julio de 2018 que se presenta como el proceso electoral más difícil al que se enfrentará el PRI en toda su historia.
De esta manera, abriendo el PRI sus candidaturas a los ciudadanos, propuesta que surgió inteligentemente aquí en Campeche, por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, y que secundo su dirigente nacional Enrique Ochoa Reza, es que se dió el primer paso para que un simpatizante de la sociedad como José Antonio Meade Kuribreña pudiera ser declarado precandidato de unidad para llegar a ser el 1 de marzo de 2018 (inicio formal de las campañas electorales) candidato oficial a la presidencia de la República por el PRI, decisión que ha sido acatada sin problema alguno entre los priistas y ha sido bien vista por importante número de ciudadanos que han volteado de nuevo sus ojos a este partido y están haciendo subir en las encuestas a Meade Kuribreña.
Cabe hacer notar que el precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade Kuribreña, con su actuar sencillo y cercano a la gente, sin poses ni las máscaras que utiliza un político tradicional, está demostrando que la apertura de la cúpula priísta para permitir candidatos externos, como fue su caso, está siendo recibida de buen agrado por toda la militancia y ello se está palpando en los exitosos actos que el precandidato presidencial ha llevado a cabo hasta el momento, como lo fue el de pasado lunes 18 de diciembre en Campeche donde los priistas que dirige Ernesto Castillo Rosado “hicieron suyo” a Pepe Meade y lo “arroparon” en su camino a la silla presidencial, haciendo notar a México que el PRI, con Meade, hoy está más unido que nunca.