El legado de Alejandro

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Una de las disciplinas que más me apasiona investigar es sobre el pensamiento de un político, descubrir aquella estructura mental es para mí muy interesante, saber de la psicología de ese poder y todo lo que desencadena en una sociedad hambrienta de activar sus más inseparables emociones por su líder. Por eso cuando tuve la oportunidad de entrevistar a los candidatos para esta elección una de las preguntas fue “Oye, la credibilidad de los políticos está en el suelo, ser político se ha convertido en sinónimo de ladrón, ¿Por qué, entonces quieres ser político?” Las respuestas como se podrán imaginar fueron la mayoría muy optimistas y mucho de bla, bla, bla programadas. Y una vez que se convierten en políticos, creo que una de las cosas que más taladran su pensamiento es la construcción de un legado.
Y desde este frágil peldaño, que otorga la reputación para un político, podemos comentar sobre el discurso del gobernador Alejandro Moreno tras la entrega al Congreso del Estado de su tercer informe. ¿Qué nos dijo el gobernador? Más allá de cifras, de avances que los hay pues sería hostil negarlos, pues no todo es cemento y bloc; también es menester señalar retrasos a la vista y es -con justa razón- de inconformidad para muchos y de mala leche para otros, sobre todo los usuarios habitantes de las redes sociales, hoguera de la hostiga. Me parece fue un discurso más cargado del interés político que el social, con matices de lucidez para continuar como líder por el estrecho sendero de deslealtades, de un estancamiento económico, de enfrentar una atmósfera impregnada en general de percepción negativa sobre su gestión y con un escenario político histórico, complejo y retador. Es natural, lo he mencionado en otras entregas, el poder también desgasta la buena lid al político que sea.
Las reglas del juego político cambiaron desde el domingo primero de julio, Moreno Cárdenas transitó rápido por la madurez política, y entendió sus efectos para adaptarse a lo que hay. Y es justo en este álgido momento de la historia política donde considero se configura el estilo personal y perfil ideológico de Alejandro para defender su legado con la siguientes palabras: “Espero y lo digo con claridad, que los que hoy le dedican todo su tiempo para criticar y decir que las obras no se construirán, le dediquen el mismo tiempo a reconocerlas cuando estén terminadas e inauguradas. Espero que tengan el valor civil de reconocerlo y no la cobardía que desde hoy demuestran con sus actitudes mentirosas y pesimistas. Como suele decirse coloquialmente: Si los perros ladran, Sancho, es señal que cabalgamos”.
¿Debió agachar la cabeza? ¿Rendirse ante los obstáculos internos y externos los próximos tres años? ¿Mostrar subordinación al nuevo orden político? ¿Minimizar las críticas? No son preguntas retóricas, la pasividad no es opción para quien carga poder político, no para Alejandro, no para el político quien ha sido delegado para las decisiones de sus gobernados. Si en tres años Moreno Cárdenas logra sus objetivos dejará un legado inesperado: El primer gobernador de Campeche ejerciendo un mandato con la mayor pluralidad política de la historia y defendiendo la soberanía estatal. En sentido estricto se trata de un gran desafío.