El día después de mañana

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Chairos, pejezombies, Amlovers, morenos, prianistas, meados, fósiles, dinosaurios, perderistas, panuchos, azules, canallines, tricolores… Si sigo la lista de apodos demostrativos por los que son simpatizantes o militantes de algún partido se me acabará este espacio y no podré decirles más.
La violencia que hemos visto en las redes sociales a través de “memes”, publicaciones y comentarios en post en grupos o páginas, en tuits, en Instagram, es prácticamente el mismo que vemos en vivo, entre las personas que conviven día a día, que incluso son familiares.
Eso sí, es más fácil eliminar de una red social a un familiar, amigo, conocido, padrino, ahijado, maestro, funcionario que dejar de vernos en un lugar donde la población es tan pequeña. En alguna fiesta o en la calle nos vamos a topar de nuevo con esa persona.
Es emocionante al mismo tiempo ver a la gente que tiene ideales, que se apasiona, que cree en sus candidatos, pese a que tengan procesos de investigación abiertos y acusaciones de haber tomado dinero de un fideicomiso o que tengan un pasado oscuro, sin importar si abandonaron su gubernatura, o que dejaran pasar fraudes mientras ocupaban cargos públicos que podían evitar o denunciar.
Ninguno de ellos sale limpio del escrutinio público, ninguno sale limpio en cuestiones éticas.
Pero hoy, hoy es el gran día, en el que todos, sin importar el color, van a salir a votar, y ojalá sean los más y no reine el abstencionismo. Es el sueño de todos los que creen en la democracia, que todos ejerzan su derecho y su obligación como ciudadanos.
Ahí es donde todos, todos, debemos olvidarnos de la pasión partidista y abrazar la pasión patriota, cada voto es un ladrillo que nos construye como nación.
Y después de hoy, mañana, que ya todo haya vuelto a la normalidad, espero que no nos volvamos a dividir como ahora, porque eso no es la verdadera democracia. La democracia es la que, aunque haya algunos en desacuerdo, nos lleva por un camino en el que la mayoría es la que manda. El bienestar debe ser para todos, es algo a lo que se le llama bien común.
Hoy, no importa quién gane, mientras que el que de verdad gane sea el pueblo.
Mañana, olvídense de rencillas y hable de nuevo al pariente con el que se peleó, agregue a sus redes sociales a aquél a quien eliminó, desbloquee al que bloqueó porque esta Patria no se construye sola, sino con todos los que a diario trabajan y hacen un México lleno de pluralidad y tolerancia.
Me gusta pensar en este día como en una escena de una película en la que caen cenizas del cielo, entonces un niño voltea a ver a todos, negros de ceniza y exclama: “Mira, todos son iguales”.

GORDITOS Y BONITOS
Las mujeres tenemos hoy un papel muy importante en la sociedad: nuestra voz y nuestro voto. Antes solo éramos un florero en la casa, no desperdiciemos esta gran victoria. Que tu voto sea un homenaje a aquellas que murieron para lograr que nosotras contemos.