El 68 en el 2018

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El pasado 2 de octubre se conmemoraron 50 años del movimiemto estudiantil de 1968.
Marchas, foros, exposiciones e incluso una serie vía streaming nos recordaron la movilización estudiantil.
Lo importante de la fecha, es dimensionar las repercusiones que tuvo en la cultura política de nuestro país como punto de partida para la apertura en la representación política de movimientos de izquierda agrupados en partidos o afines a ellos.
El contexto mundial de cambio cultural de los 60’s en el mundo, debe servir como referente para comprender que se trataba de un movimiento que no solo se gestaba en los estudiantes, si no en las clases medias, más educadas y estables económicamente, que veían lo que sucedía en otras partes del mundo, como París y Praga.
Una época de cambio de valores, donde el movimiento hippie y los inicios de conquistas de luchas femeninas como el derecho al voto, daban paso a otro tipo de necesidades en la sociedad, con una marcada tendencia progresista.
En el sistema político mexicano, la reforma de 1977 que dio apertura en las Cámaras a los grupos minoritarios, puede considerarse como una consecuencia de las voces que exigían libertad y participación en la vida pública del país.
La creación del Instituto Electoral en los años 90´s es otra de las naturales y progresivas conquistas de movimientos democratizadores, en la necesidad de apertura y transparencia que fueron comprendidos e institucionalizados por los partidos políticos y sociedad.
La mejor manera de conmemorar es analizar con la perspectiva clara que da el rigor de la revisión histórica de las causa y consecuencias de momentos de quiebre en nuestra vida política, para construir lo que haga falta en el perfectible sistema de instituciones.
Es participando en la vida pública y en el debate nacional, el mejor recuerdo de quienes se organizaron, para que hoy manifestarse para reivindicar o posicionar agendas de cualquier ámbito, pueda ocurrir sin el temor a la represión y garantizando su derecho a manifestarse.
Los estudiantes, como actores principales del 68, tienen hoy retos diferentes pero con puntos de conexión a los de aquellos años, escuelas donde se fomente la pluralidad y la formación de profesionistas listos para enfrentar los retos de la modernidad, más espacios de participación en el consenso nacional.
Muchos de quienes participaron activamente en el movimiento, son hoy representantes populares, activistas sociales, académicos o parte de la producción cultural.
Ahora toca el turno a las nuevas generaciones de entender su deber y construir su propio escenario.