Educación cara y trabajos mal pagados

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Uno de los esfuerzos más grandes que los padres hacen por los hijos y el que mayor gasto les representa es, sin duda, el de brindarles una educación profesional, lo que cada vez es más difícil garantizarles debido al alto costo que en México representa costear una carrera y los años que se requieren para alcanzar está meta, pero sobre todo porque en estos tiempos se le exige a los jóvenes prepararse más allá de sus estudios profesionales con diplomados, maestrías y doctorados que, sin embargo, no les asegura encontrar un empleo a corto plazo y mucho menos bien remunerado.
Para que un joven mexicano se titule, ocupa al menos dedicar trece años de su vida a prepararse académicamente, eso más el tiempo que dedique a especializarse con el fin de poder aspirar a encontrar un empleo donde le paguen al menos 6 mil pesos mensuales, si bien le va, ya que actualmente los espacios laborales que se brindan en el país a los jóvenes egresados de las universidades ofrecen sueldos que oscilan en su mayoría entre los tres y los cinco mil pesos al mes, ingresos que resultan insultantes para el recién “desempacado” profesionista.
La dura realidad a la que se enfrentan quienes después de muchos años de estudio salen a la calle a emplearse genera un gran desencanto en estos, ya que muchos tardan al menos entre uno y seis meses para acomodarse en un trabajo afín a la profesión en la que se titularon, pero se “dan de topes” cuando el encargado de contratarlos les hace referencia a las ínfimas prestaciones que tendrán derecho y al bajo sueldo que percibirán si es que desean contar con el empleo. A ello le aunamos el que quienes logran el trabajo lo hacen bajo contratos de uno a tres meses que no les brindan certidumbre de generar “antigüedad” ni el derecho a contar con planta.
Lograr una carrera universitaria en México implica, según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), un costo que va desde 125 mil a casi un millón de pesos en universidades privadas.Medicina es la carrera más cara y la que mayor demanda tiene tanto en universidades públicas como privadas. La necesidad de abrir espacios al estudio y a la preparación académica profesional de los jóvenes en nuestro país ha hecho surgir muchas “universidades patito” que no cuentan con planes de estudios apegados a la SEP y que han convertido a la educación en un lucrativo negocio donde están metidos políticos y empresarios voraces.
Así las cosas, la educación en México necesita dejar de ser el gran negocio para unos cuantos y el estado debe ocuparse y preocuparse por brindar los espacios necesarios y suficientes para que cada joven mexicano tenga acceso al estudio y a concluir una carrera profesional a costos que puedan ser sufragados por el interesado y sus padres y que no sean una pesada carga para la economía familiar, ya que no es posible que quien sale ilusionado de concluir una carrera universitaria, que tantos años de esfuerzo y dinero le costó a él y a sus padres, se tope con la triste realidad de empleos mal pagados.