Dos pérdidas para la ciudad

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Conozco hace muchos, muchos años, a dos intelectuales campechanos que enriquecen y acrecientan, siempre que nos vemos, mi amor por Campeche. Podríamos decir que casi nos vemos como hermanos porque tenemos de cuna el amor y el orgullo por nuestra tierra. Son dos personas con una riqueza inmensa; sí, moral y espiritual. Dos seres rectos, honrados, transparentes. Aman nuestro estado y lo han estudiado desde varios puntos de vista. ¿Quieres saber algo de historia? Pregúntales. ¿Quieres saber algo de cultura? Pregúntales. ¿Estás buscando algún dato de economía política? ¿De derecho? Pregúntales o consulta su larga lista de publicaciones.
Ambos se han dedicado, se han entregado, a la tarea de difundir y divulgar nuestra esencia campechana, cada uno desde su área. Ellos son el licenciado en derecho Alejandro McGregor Gónzalez, presidente de la Corresponsalía en Campeche del Seminario de Cultura Mexicana (una institución que promueve en el ámbito nacional e internacional las artes, las ciencias y las humanidades desde hace 76 años), un promotor cultural nato, que ha sido capaz de poner dinero de su bolsillo para sacar adelante un proyecto oficial; un hombre culto, campechano por naturaleza, de talante, atento, cortés; el otro es el doctor en historia José Manuel Alcocer Bernés, Cronista de Campeche, con una trayectoria sólida: licenciado en historia, maestro en educación y doctor en historia. Brillante, entregado, acucioso, recto, serio, amable… Podía seguir mencionando sus bondades y sus virtudes, pero no digo lo que todos en la ciudad de San Francisco de Campeche y allende el mar, saben.
Además de lo que comparten, ahora, desgraciadamente, han sido cesados de sus puestos en el Ayuntamiento. Nadie se quejaría de este hecho a no ser porque va en deterioro de las políticas culturales del Ayuntamiento y por los modos y la ignorancia del nuevo presidente municipal, Eliseo Fernández Montúfar. ¡Quién dijera que el PAN tuvo hombres tan ilustres como don Manuel Gómez Morín y don Carlos Castillo Peraza, ejemplos de inteligencia, humanismo y elegancia!
Sabemos que los cambios llegan y estamos preparados. Ese no es el problema, lo que nos indigna a los campechanos es la forma violenta de hacerlo. Qué le costaba al nuevo funcionario: “Lic. McGregor, el licenciado Fernández Montúfar, quiere verlo.” “Dr. Alcocer, el licenciado Fernández Montúfar, quiere verlo.” ¿Dar la mano en agradecimiento por un trabajo largo y excelente, es mucho pedir? ¿Desconoce quién es quién en Campeche?
Todo el mundo lleva a su equipo en los cambios de gobierno, no es raro; pero ahí, sí, les ofrezco una disculpa, pero encontrar a un par como éste está difícil. ¿Alguien que conozca la historia del estado a fondo? ¿Alguien que haya difundido y promovido la cultura entre los campechanos y fuera de Campeche como ellos? También es difícil aprender en tan poco tiempo pues a ellos les ha llevado toda la vida. Pero para darle un poco de humor a la tragedia, como diría Max Salazar Primero, el Poeta del Crucero: ¡allá ellos! (¿Recuerdan? ¡El cielo tiene sus nubes, el mar tiene sus olas, allá van dos muchachas solas, allá ellas!)
Esperamos una mano tendida, democrática, que agradezca una labor que no se puede cuantificar y que será imposible emular. ¿Es difícil reconocer una equivocación de parte de un panista? No lo creo, aunque se diga que está difícil. Veremos.