Después del 1 de Julio, todos a sumar por México

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El panorama pre electoral que durante este proceso 2018 estamos viviendo los mexicanos, cargado de odio y de amenazas entre ciudadanos que se aferran a que su candidato presidencial debe ganar sólo porque las encuestas y su propio candidato lo asegura, aún y cuando todavía falta un mes para la celebración formal de las votaciones y que el 1 de julio será la real encuesta que defina un ganador en la “silla presidencial”, es menester que cese y se apacigüe luego de que conozcamos los resultados oficiales de esta elección que, en cambio, si se reconoce que será la más complicada en la historia del México moderno, dado el manejo estratégico y el sesgo de pre y post conflicto que uno de los candidatos a la máxima magistratura del país, con más de 18 años en campaña, le ha imprimido a esta contienda, aprovechando el hartazgo que muchas personas demuestran hoy hacia la mayoría de los miembros de la clase política y a los partidos que los representan.
Precisamente, en una nación donde prevalece la democracia aún con todos sus defectos, como es la nuestra, la celebración de comicios son la mejor forma y la más justa para que los ciudadanos optemos por una opción que nos gobierne en los estados, municipios y a nivel federal como presidente de la República, además de poder designar así a nuestros legisladores federales y locales y conformar así el sentido de gobernanza que da rumbo a las decisiones políticas que alguien, preparado en estas lides, debe de tomar en la responsabilidad de sus respectivos cargos de elección que les adjudicamos nosotros los sufragantes.
Cierto, muy cierto es, que muchos de los políticos que hemos escogido en las urnas nos han decepcionado y le han fallado a México por incumplir sus responsabilidades y no sólo eso, lo han saqueado en sus arcas a más no poder y se han burlado de que sus fechorías queden impunes, pero también es cierto que nosotros como pueblo hemos permitido que sigan encumbrados en la política nacional estos ladronzuelos de quinta, todo por solo pensar que ya cumplimos como ciudadanos al emitir nuestro voto y no tomar en cuenta que el siguiente paso es el de estar vigilante de todos y cada uno de los pasos que darán a quienes elegimos para un cargo público, pequeño gran detalle que nos hace a todos culpables de la situación de incertidumbre e inseguridad que se palpa en gran parte de la nación como resultado de malos gobiernos, pese a que el actual presidente Enrique Peña Nieto nos demuestra con cifras que no todo está mal en el terruño y que la economía mexicana tiene reconocimiento internacional, al igual que se reconoce el liderazgo del país en América Latina.
Estoy de acuerdo, como millones de mexicanos, que es momento ya de que se den cambios sustanciales en México que acaben de una vez con la corrupción y la impunidad que tanto y por tantos años nos ha dañado a todos. Estoy de acuerdo en que hay que sacar de los gobiernos y de todo cargo público a los políticos que no trabajen y que incumplan sus responsabilidades, así como que se castigue contundente y ejemplarmente con cárcel a quienes roben y se aprovechen de los recursos del pueblo, obligándolos igual a que regresen lo robado.Estoy de acuerdo en que se exija a los políticos que no prometan lo que no pretenden cumplir para que no sigan especulando con la esperanza y las necesidades de los ciudadanos y que también se les sancione por estas deleznables prácticas populistas.
También estoy de acuerdo en que se termine con los sueldos ofensivos que reciben hoy en día los políticos y funcionarios de primer nivel en las instituciones de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, al igual que se suspendan las escandalosas pensiones y prebendas que se otorgan a los expresidentes de México. Estoy más que de acuerdo de que se elimine para siempre el insultante gasto que se destina hacia todos los partidos políticos que hoy han convertido en “rentables negocios” a éstos y que son un reducto de enriquecimiento familiar para quienes los dirigen y están en la cúpula del poder.
En lo que no estoy de acuerdo es en que los mexicanos nos hundamos en la miseria y en la desesperanza por emitir un voto de castigo y pecar de confiados en que alguien vendrá a salvarnos y a transformar a México, cuando el rescate del país está en las manos de todos. Sin embargo todos, sí, quienes queremos ver consolidado a México como una gran nación, debemos sumarnos a quien resulte electo presidente de la República después del 1 de julio de 2018, sin pretextos, ni rencores, ni venganzas, sino con una actitud de trabajo y plena reconciliación.