Despidos, protagonismos y los “pluris” priístas

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Seis empleados del Instituto Mendoza que durante varios años trabajaron en esa institución administrada por la Diócesis de Campeche, hoy lamentan su situación al quedar desempleados y con una mísera liquidación que, en el mejor de los casos, sería de $700. Es verdad, esta escuela es un negocio, pero mi pregunta es: ¿y dónde queda la caridad y la buena voluntad que son algunos de los valores que rigen la vida religiosa?
Los mismos empleados y padres de familia han comentado que de un tiempo a la fecha, en ese plantel educativo las cosas han cambiado para mal, incluso, hay varios maestros que están amenazados por quienes han recibido la responsabilidad de las autoridades diocesanas para administrar la economía de ese colegio, con ser despedidos y denunciados si revelan detalles o se inconforman con las nuevas medidas aplicadas.
Ahora son seis los empleados despedidos  y los cuales mediante mensajes de whatsapp y en otras redes sociales manifiestan a los padres de familia que fueron despedidos injustificadamente luego de varios años de trabajo, lo cual es incomprensible si se toma en cuenta que ese colegio es parte de una organización religiosa donde se predica a favor de la justicia, el perdón y la misericordia.
Lo mismo ocurre con varios docentes de ese plantel a los que les niegan el pago de horas extras y otras prestaciones, lo que sin duda representa una violación a  las leyes laborales y eso deja un mal sabor de boca y mala percepción en una institución donde las colegiaturas que pagan los padres de familia es bastante onerosa.
Quiero suponer que de esto no están enteradas las autoridades diocesanas y que el o los administradores de ese plantel actúan sin la autorización correspondiente y por ello es que ojalá se enteren para que pongan orden y se antepongan la doctrina católica por encima de los intereses económicos, pues en la letra, la humildad, la caridad y la misericordia, principios básicos de la iglesia, están muy por encima de lo material.
Por otra parte, durante la semana que recién concluyó salieron a relucir varios temas importantes relacionados con la cuestión electoral, entre los que destacan la vida legislativa donde la máxima tribuna del Estado fue utilizada para el protagonismo y el interés electoral, pese a que en reiteradas ocasiones los coordinadores parlamentarios de todos los partidos ahí representados pidieron una y otra vez que se evitara utilizarla con esa finalidad como una muestra de respeto a la ciudadanía.
Desafortunadamente ésto no fue así, y fue uno de los legisladores que desde el inicio de la actual legislatura ha demostrado un profundo desprecio por el respeto al Congreso y a su propia investidura, quien hizo exactamente lo que se había pedido no hacer y con ello dejó también en ridículo a su coordinadora parlamentaria, la panista María Asunción Caballero May, a la que evidenció que no mantiene el control de la bancada.
Triste situación, da pena ajena ver que tanto esfuerzo que se hizo para que esta fuera una legislatura ejemplar, se va al caño por los afanes protagónicos de quien se cree que no lo merece el mundo. En fin, creo que el despertar a la realidad será muy duro para este ambicioso aspirante que mantiene engañado a un grupo de ciudadanos.
Otro tema es la lista para candidatos plurinominales del PRI para la LXIII Legislatura donde resurgen políticos de los que se suponía ya su tiempo había pasado, como es el caso de Jorge Lazo Pech y Claudia Muñoz Huicab, que aunque no han dejado de trabajar para su partido, se daban por descartados. Supongo que la finalidad de ello es para que contrasten con la inminente llegada de los nuevos cuadros del tricolor y buscar el fiel de la balanza.
En el caso de Ramón Méndez Lanz, su primer lugar en la lista de plurinominales reviste de trascendental importancia y se entiende porque el trabajo que desarrolló como titular de la junta de gobierno y administración del Congreso del Estado, está libre de toda duda, una muy buena labor y por ello se le apuesta a una positiva continuidad.
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