Desencanto de mexicanos, aprovechado para incitarlos a la violencia

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Cada seis y cada tres años, en cada proceso electoral que he vivido a lo largo de mis (apenas) 54 años de existencia, he sido testigo de como los mexicanos renovaban su esperanza en que los políticos participantes en la contiendas “ahora sí iban a cumplir sus promesas y tendría el país un futuro mejor”. Así, sexenio tras sexenio y trienio tras trienio, los ciudadanos y el pueblo esperaban que el estado de cosas de su comunidad, de su municipio y del país mejorarían y ellos y sus familias tendrían un mejor nivel de vida.Para muchos mexicanos que mantuvieron la esperanza de un verdadero cambio, nada o muy poco ocurrió de ello.
A una gran mayoría, la desesperanza originada por los malos políticos los ha “apabullado” y causado enorme decepción.Sin embargo, hay que reconocer que pese al mal actuar de muchos gobernantes y “servidores públicos, pese a ellos, México ha tenido avances sustanciales y hoy es una de las economías más estables del mundo y una nación de las más atractivas para la inversión, aunque este beneficio no lo palpan hasta ahora “los bolsillos” de muchos mexicanos y ese es uno de los más fuertes motivos que causan actualmente el desencanto de millones de compatriotas.
Pero a este desencanto que fue creciendo a lo largo de muchos años entre la gente y los votantes,el pésimo comportamiento de la clase política mexicana (de la que no se escapa ningún partido, llámase como se llame, o sea del color que sea), que no solo incumplía con sus obligaciones sino que además se solazaba robando y saqueando al país a más no poder, sin recibir castigo ejemplar, fue generando un grave descontento social que en nuestros tiempos ha sido aprovechado por políticos de oposición para inducir a la violencia a los mexicanos y provocar que se geste un clima de odio y de rencor que más daño ocasionará a México si no lo frenamos a tiempo y entendemos que no vale la pena actuar cegados por una ira que ha sido incitada con el afán de convertir al país en “una torre de Babel” y en “una jungla de asfalto”.
Miles de ciudadanos y de jóvenes que aún no alcanzan tal estatus por no tener la mayoría de edad, lamentablemente, han sido envueltos en este clima de violencia y odio, no solo de palabras sino de agresividad latente en las redes sociales, pero que ya se vive también en las calles del país donde se han dado enfrentamientos entre simpatizantes y militantes de candidatos de partidos políticos en campaña, que nada bueno augura para el futuro de México y las próximas generaciones de mexicanos. Este clímax de violencia verbal y física que hace patente no sólo el fracaso de nuestra clase política gobernante -me refiero a aquellos quienes prometieron y no cumplieron sus compromisos con la gente-, exhibe también el grave nivel de deterioro cívico y social que nos afecta, donde se ha olvidado la importancia de los valores de educación y respeto que debe prevalecer entre semejantes para abonar a vivir en un clima de paz y desarrollo que propicie las condiciones para que México continúe fortaleciéndose como nación libre y soberana.
Nunca en mi vida, lo confieso, imaginé que vería a mis compatriotas, a amigos y seres que aprecio, envueltos en la barbarie del odio, el rencor y la venganza propiciado por la influencia de políticos mentirosos, voraces y deshonestos que han usado la estrategia de la “victimización” para sus fines de poder, aprovechando el hartazgo ciudadano que los malos gobiernos han causado al paso de los años. Es increíble ver como mucha gente que antes se envolvía en el discurso de las promesas y la esperanza, hoy se esté dejando “lavar el
cerebro” con los discursos de odio que candidatos a diversos cargos de elección popular promocionan en sus campañas. A muchos ciudadanos se les olvida que aquellos quienes los “azuzan” a ser violentos están muy lejos de ser “ejemplo” de probidad y decencia y tienen un pasado turbio y de negras complicidades que han utilizado para enriquecerse.
Estamos a sólo 20 días de la oportunidad de votar por un nuevo presidente de la República.Por la renovación de las cámaras de diputados y senadores. Nueve gubernaturas en Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; diputaciones locales, presidencias y juntas municipales. Votemos en libertad y démosle el valor a la importante decisión del sufragio sin ir a las urnas con afanes de “revancha” y mucho menos de “venganza”.Que prevalezca la razón y no la sinrazón.La inteligencia y no la ofuscación.La paz y nunca la violencia que solo compromete el futuro de nuestro México.