Del plato a la boca… la envidia se desboca

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Ante los acontecimientos de toda índole, que a través de la historia se han hecho presentes en información, conocimientos y formación social, se hace menester buscar en las diversas comparaciones tanto pasadas como actuales, o viceversa; las posibles causas de las caídas de grandes imperios; de la creación de estrellas fugaces rodeadas de constelaciones que jamás habrían de tener luz propia, pero que guardan como su fortaleza la posesión de la kriptonita que hace que el mismo Supermán, en todo su poder les tema; la descarada demagogia que se ha liberado en su totalidad dejando las prohibiciones para los tibios y apáticos y convirtiéndola en acusaciones viles, sucias y rastreriles en todos los momentos determinantes que han pasado, que se han visto, se han comprobado, y se siguen dando a ciencia y paciencia de quienes todo aceptan para seguir escribiendo historias con el mismo desarrollo y final.
La costumbre ha hecho creer que lo mismo dará siempre el mismo resultado, sin pensar que las ecuaciones ahora se analizan y se piensan más concienzudamente y con el uso maduro de la inteligencia, sin exponerse a esas consecuencias que son sencillas de enunciar pero que son difíciles de enfrentar y mucho menos de resolver; ahora hacen surgir otras fuera de la generalidad pero hechas realidad por el fastidio, el cansancio, la imposición y la injusticia en la distribución de oportunidades sin importar capacidad, inteligencia, preparación, honestidad, trayectoria y decisión. Surge así que silencio es igual a historia sobre tiempo más protagonistas por resultados, y al desarrollarla, arroja una filosófica respuesta que en su cruda realidad tan solo recibe el nombre de “mentira” que en todas las veinticuatro horas de pensamiento analítico, han desnudado países, estados y pueblos, quienes en la aplicación de esa silenciosa ecuación van desarrollando cambios que generan gritos, inconformidades y las horrendas enfermedades alucinantes de culpar siempre a otros, aun siendo de la misma casa y de la misma causa, con tal de salvar vergonzosamente su nombre y su posición.
Ahora mismo y sin ser adivino, cual más establece la reprobación masiva de quienes hicieron del poder su vida y de las formas el camino más fácil para seguir disfrutando de las mieles del placer en exceso por las responsabilidades mínimas. Cuantos pueden estar a punto de la paranoia al ver hundido al Titanic de sus esperanzas, pues de golpe y porrazo se encuentran en la desesperante situación de no saber nadar, ni de gatito, ni de perrito, pero tendrán que hacerlo de muertito. ¿La clave?, ya no importa aunque se ha visto que quien posee y pasa una clave es expulsado de por vida si es descubierto y no tiene para comprar testigos, porque esta se encuentra en el tiempo, en el viento, en los polvos de los caminos, en el grito de las tormentas, en fin, en el agravio del oprimido en una corrupción y desigualdad social; en el vituperio que ha enfrentado a ciudadanos contra ciudadanos que han reaccionado de forma menos esperada al despertar al gigante de la indolencia y el entreguismo enfrentando con valentía su destino, a su propia y nueva transformación.
Aquél que tan solo hace aseveraciones sobre otros no es digno de crédito, porque sin argumentos solo demuestra esa revolución de la clase privilegiada en picada que “DEL PLATO A LA BOCA, LA ENVIDIA SE DESBOCA”