Dejemos la ofuscación, analicemos propuestas y votemos por México

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Siempre que en nuestra mente prevalece el sentimiento de coraje y nos gana la ofuscación, probado está que tomamos malas decisiones y, por ende, emprendemos malas acciones de las que más temprano que tarde seguro que nos arrepentiremos pero, tal arrepentimiento, cuesta muchas veces sangre, sudor y lágrimas porque ya no hay marcha atrás para revocar nuestras equívocas decisiones, mismas que nos marcarán de por vida y a cada momento que surja el recuerdo de ese lapsus que nos llevó al error, nos estaremos dando de topes contra la pared por no haber mantenido la “cabeza fría” y reflexionado adecuadamente esa decisión que a muchos lleva a la fatalidad por lo grave de sus consecuencias.
El diccionario resume el siguiente significado de la palabra ofuscación: “Estado de la persona que sufre una pérdida pasajera del entendimiento y de la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas”. Así, tal cual define la ofuscación el que nosotros llamamos de modo coloquial el “amansa burros”, veo hoy en día a muchos mexicanos con miras a los comicios electorales que viviremos en el país el próximo domingo 1 de julio de 2018.
No hay que olvidar el sabio dicho que señala que “el que se enoja pierde”, y parece que algunos miles de compatriotas están cegados por la ira y el deseo de venganza contra el actuar de nuestra clase política gobernante, especialmente contra lo que llaman el “PriAn”; y que el grado de ofuscación en el que están inmersos les impide dilucidar que lo que está en juego en esta contienda electoral en la que participaremos este 1 de julio no es el presente y futuro de ningún “proyecto político” sino algo muchísimo más serio… lo que está en juego es el presente y futuro de México, de esta gran nación que todos hemos forjado y que tiene el reconocimiento del mundo a pesar de todo el daño que le han causado nuestros políticos, incluyendo ya saben quien.
Tengo perfectamente claro que cada cabeza es un mundo y que como seres humanos gozamos del libre albedrío que nos permite a cada quien decidir lo que creamos conveniente. También tengo perfectamente claro que en el camino de la vida todos cometemos errores, muchos de ellos involuntarios y sin la intención de dañar a nadie, pero una cosa es aprender y pagar cada uno de nosotros por tales yerros y otra que nuestras familias y seres queridos paguen injustamente por nuestras malas decisiones.
Quienes ya somos padres y queremos a nuestros hijos, pensamos siempre en darles un mejor futuro, deseamos que vivan mejor y por ello nos esforzamos en trabajar para brindarles educación, alimento, vestido, vivienda y recreación, y todo ello sólo podemos garantizárselos en un país donde prevalezca las libertades de expresión, de reunión y de movilidad como aún ocurre en México pese, reitero, a nuestros políticos que mucho nos han quedado a deber a todos los mexicanos.
Podemos en lo individual hacer todo lo que nos plazca mientras no afectemos la vida de terceros, más no debemos de olvidar en ningún momento que las decisiones siempre conllevan un costo, bueno o malo, que incide en el presente y futuro de quienes más amamos. Por ello, si en verdad somos patriotas y amamos a nuestro país, pensemos en perfecta lucidez, con frialdad, claridad y sin ofuscación alguna en nuestra mente, que en estas próximas elecciones del domingo 1 de julio de 2018 debemos emitir nuestro VOTO POR MÉXICO tomando en cuenta las propuestas viables, no sueños guajiros, ni “esperanzas disfrazadas” de quienes son los candidatos a los diversos cargos de elección popular, principalmente de quienes pretenden tomar la estafeta de la presidencia de la República.
Tenemos casi tres meses, el tiempo que durarán las campañas presidenciales y federales, para que cada uno de nosotros los mexicanos apacigüemos nuestros ánimos y nos pongamos a VALORAR todas y cada una de las propuestas de gobierno que emitan los candidatos de los partidos en coalición y los independientes. El “valemadrismo” y el “no nos puede ir peor” que emiten voces que creen que México todavía aguanta irse al fondo del abismo, con todo respeto provienen de personas que no aman a la nación o que creen que un gobernante los va a mantener de a gratis. No hay que olvidar que en la vida nada es regalado y que no hay políticos con varita mágica para resolver los problemas del país. Hoy, con todo el daño que muchos políticos han ocasionado a México (de todos los colores y aún morenos), nuestra nación sigue fuerte y en pie. Razonemos nuestro voto, México merece que emitamos un voto responsable y no de ofuscación. Sobre aviso, no hay engaño.