De oficio: viajero

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¿Cómo que viajar no es una profesión? Pues para algunos seres humanos es una opción viable y muy hermosa. Su trabajo es inspirador y en muchas ocasiones, sus pasos son los de cientos de personas que por dinero, trabajo, familia o temor, no se aventuran a viajar.
Por cierto que hay que aclarar que no es lo mismo un turista que un viajero, aunque en ocasiones los turistas pueden tener las experiencias que vive un viajero.
¿Cuál es la diferencia? Específicamente, un turista ha planeado su viaje en fechas, horas, hoteles, reservas, sitios. Hay cierto tipo de lujos y comodidades, así como planificación de todas las actividades que va a realizar en un período específico. Puede moverse en su propio vehículo pero por lo general lo hace a través de avión o camiones turísticos. Una gran mayoría buscará un guía de turista para conocer las zonas emblemáticas de un lugar. Al finalizar la experiencia viajera, volverá a casa con souvenirs y fotografías de los lugares representativos.
En cambio, un viajero no tiene un tiempo muy establecido para los distintos lugares que visitará y está abierto a la aventura y lo desconocido. Seguramente lo más importante para un viajero es la experiencia entre personas, su contacto con la gente nativa del lugar que va a conocer y precisamente es lo que más aprecia en sus viajes. Más que recorrer lugares muy específicos, sus metas suelen ser diferentes, sus miradas están enfocadas a algo que solo ellos saben apreciar.
Tengo la fortuna de haber hecho amigos viajeros en los últimos tres años, una de ellas es Karla Base, que tiene un blog de viajes llamado “World Travel Feet”. Ella viaja por el mundo como un trabajo profesional, además de fotografiar lugares, casi siempre le toma foto a sus piecitos. Otro gran amigo es el peruano No Saldaña que sin duda es inspirador para muchas personas y sus tíos son muy útiles a la hora de viajar, su blogger se caracteriza por tratar de hacer la vida de turistas y viajeros, más fácil. Tengo otras dos amigas campechanas que son viajeras, una de ellas es mi amiga Bere y suele retratar los detalles más lindos de la naturaleza, su ojo sin duda es muy sensible a las cosas pequeñas de la vida. En tanto que mi amiga Elvira, que tiene el corazón más grande de todo Campeche, viaja con una llamita y sus Playmobil customizados, quienes “viven” con ella sus experiencias de viaje.
Finalmente, esta semana, tuvimos el placer de hospedar a un holandés de nombre Dirk y apellido impronunciable mejor conocido en México como “El güero del vocho”, quien también tuvo un espacio en este periódico en días pasados. Él es otra muestra de que viajar es un trabajo que da muchas satisfacciones pese a que hay que dejarlo todo para lograrlo. Así es como él se mueve en un sedán Volkswagen por todo México y va en cada estado, marcando en un mapa puesto en su coche, los sitios donde recibió alojamiento. Es una nueva cara del país para el mundo, este de ser anfitriones de lujo.