De fifís y manifestantes

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COLUMNA INVITADA
HÉCTOR LÓPEZ C.

Poco más de seis mil asistentes en Ciudad de México. Pancartas de “no al socialismo”, “nosotros no somos chairos” y “renuncia AMLO”.

Mucho calor y mucha desinformación: así fueron las manifestaciones contra el presidente de la República.

Caben todo tipo de interpretaciones y reflexiones en torno a este fenómeno; que contra Peña Nieto los manifestantes se contaban por decenas de miles, que las marchas “fifís” con Gucci no son las marchas de indignación del pueblo y que López Obrador no ha podido, en estos cinco meses de gobierno, reconstruir este páramo que intenta ser país llamado México.

Cierto es que en el arranque de su sexenio, el presidente ha tenido un balance más bien así, balanceado, pues presenta grandes aciertos y también grandes errores, estos últimos producto de su rigidez y rechazo a la crítica.

Cierto igualmente es que ha ido cultivando una pésima relación con los medios de comunicación, ha acrecentado la polarización y confrontación social y la transparencia de las acciones de gobierno y programas sociales deja mucho que desear.

Pero lo que es falso es que el descontento sea generalizado, que sean mayoría los de la oposición al gobierno y que el país esté atravesando su peor momento.

La crítica es válida, la libertad de expresión es necesaria para la vida democrática. Se requieren voces en contra para señalar los errores del oficialismo -que para eso también se requiere que el oficialismo esté dispuesto a escuchar y rectificar-, pero es reduccionista y pueril pretender comparar los sexenios con los mismos criterios.

Incluso si para parte de la opinión pública AMLO no está entregando los resultados prometidos, las circunstancias y los contextos son totalmente distintos.

Aun con errores, la popularidad de López Obrador descansa en el hartazgo de una mayoría olvidada por muchos de quienes hoy marchan en contra del gobierno.

El autor no sabe si bien o mal, es muy pronto para los juicios de valor, pero sin duda han cambiado las formas. Falta el fondo.