Consenso y cabildeo, buena combinación para un Congreso hábil y de resultados

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Desde que rindió protesta como presidente de la Junta de Gobierno y Administración de la actual legislatura, Ramón Méndez Lanz subrayó que el trabajo legislativo requería de la armonización de ideas para crear y aprobar leyes que realmente representen beneficios para los campechanos y, pese a estar al frente de una diputación plural, los resultados son más que importantes y positivos.
Y es que no es un trabajo fácil buscar el consenso y el acuerdo con un grupo donde hay posiciones extremas y legisladores meticulosos, analíticos y que investigan a detalle cada una de los dictámenes que son sometidos a votación y que son el fiel de la balanza, como es el caso del diputado Carlos Martínez Aké, el opositor más férreo de ese órgano legislativo.
Así, Méndez Lanz ha logrado, que en lo que va de la actual legislatura, de los 303 dictámenes que se han puesto a disposición del pleno, 263 hayan sido aprobados por unanimidad y sólo 40 por mayoría, pero incluso los votos en contra no superan los seis, es decir hay trabajo legislativo, hay cabildeo y buena interrelación.
Ramón Méndez Lanz ha logrado equilibrar, consensar, acordar y sacar el trabajo legislativo. De trato amable y sin aspavientos dirime las diferencias a través del diálogo y la concertación, insisto, algo bastante difícil ante un Congreso conformado por tanta diversidad. Todo esto arroja un saldo muy favorable en su gestión como “pastor” de la actual legislatura.
Ahora se dice que dejará el cargo porque, precisamente por su trabajo, será considerado para ser candidato de su partido, el PRI, a otro cargo de elección popular, lo que apunta a una diputación federal, y aunque esto no es cosa de merecimientos, creo que de ser así, Ramón se habrá ganado con base en su trabajo, esa nueva oportunidad de crecimiento político personal.
Con la posible salida de Méndez Lanz, la presidencia del Congreso quedaría en manos del diputado Francisco Javier Barrera Pacheco, quien es el representante actual de ese órgano legislativo ante la Conferencia Permanente de Congresos Locales (Copecol) y que goza de buena reputación y se distingue por su trato amable y conciliatorio.
Así, las cosas, se avecinan cambios dentro de la estructura del Congreso estatal. El trabajo realizado por el pleno ahí está y aunque aún falta lo que resta del actual período ordinario y el segundo período de este tercer año de ejercicio constitucional, el saldo ha sido más que positivo y de beneficio para los campechanos.
En general la legislatura ha cumplido y, pese a las diferencias generadas por las ideologías políticas, se ha trabajado de manera adecuada, pues la oposición ha sido enérgica, pero mesurada, inteligente y eso ha opacado las actitudes con afanes mediáticos de uno que otro que se sienten iluminados y se colocan capa y antifaz, pero en poco o nada abonan al desarrollo del trabajo legislativo.
La mayoría de los diputados han respetado en reglamento interno, se han abocado realmente a lo que corresponde su labor: a legislar, hacer leyes que beneficien a los campechanos y gestionar la prestación de los servicios. Los afanes protagónicos ya no son opción, pues el pueblo campechano demuestra madurez e inteligencia. Al tiempo.