Cinta morada

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Las gordas también…
Karla Sansores

La cinta morada. ¿La conoce usted? Fíjese que es una iniciativa de buena voluntad para ayudarnos entre mujeres, supone el hecho de que una se ponga en la muñeca una cintita de color morado.
Es un código que indica que puedes tomar de la mano a esa persona, ya sea hombre o mujer, o quien sea, para sentirte a salvo de un secuestro, de algún violador en potencia, etc.
Lo que pasa con la cinta son varias cosas: para empezar el hecho de que es difícil andar viéndole la mano a la gente mientras ya traes todo el estrés de un hombre siguiéndote por varias cuadras.
Lo siguiente es que, ante tanta violencia que existe ahora, porque las mujeres quisiéramos andar sola y no como antes, que si no era acompañada de hombres no salías, ya no confiamos en nada.
Y entonces, en las redes sociales las mujeres ya se armaron historias de terror en torno a la inocente cinta morada, que como bien dije, estaba llena de buenas intenciones, una idea salida del corazón convertida en un instrumento de terror.
Las mujercita apuestan a que las personas malas usarán este signo para atraer a sus víctimas a una trampa macabra. Yo no las culpo, la realidad es que entre mas estamos trabajando por construir una sociedad de equidad, los agresores cada día más están al acecho de nosotras.
El otro día pensaba en esto: ninguna está a salvo.
Caminaba de la escuela donde doy clases hacia un Oxxo que está cercano y en ese tramo, un joven al que fácil le llevo 15 años, me empezó a “citar”y al no tomarlo en cuenta (actitud que hemos aprendido desde niñas para mantenernos “a salvo”), entonces me gritó un par de improperios.
Debo recordar que esta columna se llama “Las gordas también”, debido a que está servidora es obesa. Es decir, no importa nuestra edad, nuestra condición civil, social, económica, nuestro físico, si somos gordas o somos un “cuero”, siempre seremos víctimas de la cosificación, un objeto que existe para satisfacer las necesidades del hombre (sexuales, sociales, naturales, de bienestar, de Salud, de nutrición y hasta de calzado).
Muchas de las mujeres que son obesas, son criticadas por “no cuidar su cuerpo”, pero debajo de los kilos, quizá están las víctimas de sus abusadores.
La solución jamás será un toque de queda para las mujeres, como platicábamos la semana pasada, tampoco usar cintas de colores, creo que lo que necesitamos es ir por el camino cambiando el rumbo y el destino de nuestras hermanas.
Hay que apretar las tuercas de la sociedad. Ya no queremos mas víctimas. No más cadáveres femeninos ni fotos en los medios de mujeres que han desaparecido.
Es una utopía pensar en que no debemos cuidarnos, pues bien, entre nosotras hay que quitar esa apatía, estar pendientes de la que está a lado, no pensar: “le pegan por tonta, porque quiere, porque se deja”.

GORDITOS Y BONITOS
En torno al tema de las mujeres hay uno que es una necesidad: ellas. La Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma emitió una convocatoria denominada Primer encuentro universitario sobre discursos indómitos. Puede consultar las bases para participar en la página del mismo nombre o solicitarlas en el correo indodiscursos@gmail.com