Bríncame

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LA MAGIA DE LA VIDA
DAVID RICARDO OJEDA C.

Estaba con algunos amigos paseando por la bella Mérida hasta que llegamos al semáforo de una conocida avenida.

Resultó que necesitábamos girar a la izquierda, pero el carril especialmente designado para ello tenía una fila larguísima, así que mi amigo rebasó por la derecha adelantándose a toda la cola de automóviles y se posicionó delante generando una “segunda fila” y, con una sonrisa sarcástica, exclamó: ¿Ya vieron? ¡Hay que ser abusados?

A lo cual le cuestioné: ¿Abusado o abusador?

Realmente te has brincado lo legal para satisfacer tu flojera, no solamente has actuado ilegalmente sino que de una manera muy peligrosa. ¿Te identificaste?

¿Conoces a algún otro abusador de tránsito?

Bueno, pues es así, amigo lector, como nuevamente hablamos de la magia de la prudencia, que en esta ocasión se liga al respeto y se resalta en la vialidad; pues parece que hay una gran cantidad de tontos que ignoran groseramente la ley y la seguridad de los demás.

Hay otros tres temas de tránsito importantes para comentar por si usted los desconocía:

primero hablemos de la vuelta continua, la cual por cierto no es obligatoria y eso desemboca en el respeto por ambas partes, por la persona que sí desea emplear la opción de vuelta continua y por la que no desea darla.

Sí somos de aquellos que vamos con prisa tendremos que respirar profundo, contar hasta 10 y no andarle accionando el claxon a quien no quiso dar vuelta, pero también hay mucho respeto en no ponerse en el lugar designado para esta vuelta si no deseamos darla.

Entiendo que muchas veces se nos puede pasar y lo olvidamos, pero no debe ser seguido.

Activar el claxon resulta en una contaminación desesperante e inútil, tanto como aquellas personas que te pitan cuando apenas han pasado unos segundos de que el semáforo se puso en verde; todos, en algún momento, nos vamos a distraer, aunque pueden haber muchos motivos para no avanzar como cuando se nos detiene el coche, se nos mete un auto, entre otros.

Accionar el claxon en este caso solo habla de prepotencia y desesperación, a éstos siempre he tenido unas grandes ganas de decirles “bríncame”.

Como último punto, recordemos la manera en la que se debe cruzar por una avenida; me encantaría poder explicarlo con dibujos o videos para que se entienda mejor, pero aquí vamos: el que está a mitad del camellón ¡siempre tiene preferencia!

Si tú te encuentras en la salida hacia una avenida, debes esperar a que el que se encuentra enfrente o intentando cambiar de dirección, pero va sobre la avenida, pase, él tiene prioridad.

Espera pacientemente a que éste pueda pasar, ya que su seguridad se encuentra endeble al estar a mitad de la avenida y puede recibir un golpe frontal o caudal.

Aunque faltan muchos puntos sobre cómo conducir mejor, creo que éstos son totalmente indispensables de conocer, pues parece que muy poca gente lo sabe y algunos otros simplemente no lo practican.

La seguridad, la prudencia y el respeto son parte fundamental de la vida y convivencia humanas.