Amargas pensiones

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Esta semana me encontré con una compañera y amiga periodista quien me preguntó: don Jaime, ¿cómo ve el panorama de las pensiones?
Le contesté que el panorama pinta a sabor amargo para quienes se pensionarán por las condiciones previstas en la Ley del Seguro Social pues, como ya bien sabemos, el máximo de las futuras pensiones no excederá el 28% del último salario devengado, porcentaje que, incluso, menor podrá ser.
Múltiples factores contribuirán a lo antes aseverado, por mencionar: dificultades para cotizar 40 años ininterrumpidamente; no contratar Modalidad 40, al causar baja del IMSS; bajos salarios de cotización; cotizar con salarios menores a los realmente percibidos; bajo nivel de cuotas y aportaciones; ausencia de cultura previsional; nulo o bajo ahorro voluntario; cotizar a través de outsourcings; no reintegrar los retiros por desempleo efectuados; pensionarse antes de los 65 años de edad; y no generar ahorro inmobiliario.
Suerte similar correrán quienes se pensionarán por las condiciones previstas en los artículos Transitorios Tercero, Cuarto y Undécimo, de corresponderles esta opción (Ley 1973).
A lo anterior debe agregarse la constante búsqueda para reducir el pago de las futuras pensiones; incluso las pensiones topadas ya otorgadas se han sido ya disminuidas; entre esas formas se pueden distinguir las siguientes:
a) Reforzar que el mínimo de semanas a cotizar, para tener derecho a pensión es de un mil 250, en vez de mentalizar a los trabajadores para cotizar al menos dos mil semanas.
b) Utilizar el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), como factor de actualización de las pensiones, a partir del año 2011, en vez de los incrementos a los salarios mínimos.
c) Utilizar desde febrero de este año, la Unidad de Medida y Actualización (UMA), como unidad de cuenta, índice, base, medida o referencia para determinar la cuantía del pago de las obligaciones y supuestos previstos en las leyes federales.
d) La búsqueda de esquemas que instituyan el ahorro voluntario “a fuerzas”, y la forma de modificar el procedimiento de cálculo de las pensiones por Ley 1973.
e) Absorber vía instrumentos de deuda, más del 53% de los recursos administrados por las Afore, esquema que, si bien es cierto, paga mejor que múltiples instrumentos de inversión, le resulta demasiado barata la fuente de financiamiento.
f) Opacidad en la información sobre el rendimiento real obtenido por el ahorro para el retiro, descontada la comisión que cobra la Afore y los efectos de la inflación.
¿Cómo hacer agridulce nuestra pensión y vejez?
Cumplir con el ordenamiento jurídico y, dentro del margen que éste permita, generar patrimonio inmobiliario, pues una renta, seguro le dará más que una pensión.