EL ALFIL DE UNIVERSIDAD

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Rubén Guerrero Atilano/Ciudad de México

A mediados del año pasado se oficializó el regreso de David Cabrera a Pumas, luego de varios meses de inestabilidad en Morelia. El fino y zurdo mediocampista formado en La Cantera, esperaba que esta oportunidad fuera la definitiva en su trayectoria; volvía más maduro, más futbolista y aunque en los primeros indicios en Ciudad Universitaria parecía que la debacle futbolística del equipo le restaría protagonismo y la titularidad, debido a los cambios de timón, la llegada de David Patiño poco a poco estabilizó el andar colectivo y le confió al ‘7’ los hilos de una zona del terreno de juego medular, junto al chileno Marcelo Díaz.
“Ha sido bastante positivo el arranque de este torneo para Pumas, nos ha ido muy bien, pero pensamos en lo que viene para no distraernos y quedarnos con lo que ya tenemos. La seguridad no solo está en mí, está en prácticamente todos los integrantes del equipo; si en lo colectivo estamos bien, también en lo individual y nos apegamos mucho a lo que nos dice y pide David (Patiño). Todo lo que vivimos el torneo anterior nos sirvió para asimilar que no podemos volver a los últimos lugares. En lo personal, no quieres ni salir de tu casa cuando las cosas van mal, cuando no salen como lo esperabas”, dijo para La Afición.
Debido al estilo de juego de Patiño, que se acomodó mejor con dos mediocampistas (4-2-3-1), Cabrera tuvo que ganarse un sitio en una lucha entre tres elementos: él, Abraham González y Marcelo Díaz. Con funciones mixtas, no solo defensivas, también de creación en ataque, David ha convencido a su entrenador, que le ha respetado su entrega y premiado con minutos. Hoy, sin duda, es uno de los principales eslabones para el repunte de Universidad: “Estoy disfrutando mucho el juego, sintiéndome bien con lo que estoy haciendo, pero sé que no hemos logrado nada. No debe quedarse solo en buenos resultados”, dice convencido.
Para Cabrera, el buen momento que se vive en el Pedregal es consecuencia del trabajo de todo un plantel, pero revela que el tocar fondo durante el Apertura 2017 le sirvió al grueso de la nómina, para ser empáticos, para despertar, por así decirlo, de un letargo futbolístico que llegó a amenazar con el regreso de los problemas del descenso y otras pesadillas: “Nos acoplamos muy rápido a lo que quería Patiño desde el cierre del torneo pasado, pero no se notó porque los resultados no nos acompañaron; después de la pretemporada, desarrollamos mejor su idea. Se conjuntó también que llegaron refuerzos muy importantes. El trabajo del día a día es muy intenso”.
Sobre la recuperación y surgimiento de los elementos formados en casa, de La Cantera, Cabrera, un referente para muchos de ellos, habla directo. David se remite al más reciente título de Liga de Pumas, a tiempos de gozo y júbilo para ejemplificar lo que sucede cuando se adelantan los procesos y advierte con claridad que Patiño, más que ningún otro estratega, conoce a la perfección el estilo que debe imperar en Pumas y con ello, conseguir que los elementos de mayor juventud logren una consolidación sin miramientos, sin hacerle daño a su estabilidad emocional y con los pies en la tierra.
“Creo que La Cantera ahí va, caminando. Patiño sabe perfectamente
cómo llevar a los muchachos.
A mí y a varios compañeros nos pasó que cuando fuimos campeones (Clausura 2011), con un torneo espectacular, después salió gente de experiencia importante y eran ellos quienes llevaban el peso del equipo. El club cayó en problemas de descenso, no es que no pudiéramos, es que es un proceso y no se deben adelantar los tiempos. Todo esto que se está haciendo ahora, es precisamente para las generaciones que vienen. La intención es volver a poner a Pumas en los lugares que se merece estar y las formas importan”.
Sin los reflectores de compañeros en otras posiciones, pero igual de efectivo, Cabrera Pujol valora el presente, sin resentimientos de lo que pudo ocurrir en un pasado que le mermó hasta de la selección nacional por distintas lesiones; el mediocampista es consciente que le aguardan, con el mismo rendimiento, más situaciones positivas a conquistar, así como a Pumas: “He recuperado ciertas cosas, me he sentido otra vez futbolista. Las cosas se están dando ahora y debo seguir así”. Su papel es el de un alfil del ajedrez, con muchísimo sacrificio y de vital importancia.

Milenio Diario