Una chispa de alegría que vence cualquier adversidad

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Martín y Amy, padres del pequeño Arturo, dejaron su comunidad para acompañar a su hijo en la difícil lucha, incansable contra esta enfermedad que afecta a los niños de entre 3 y cinco años

Entre agujas y sustancias químicas ha pasado los últimos meses el pequeño Arturo Andrés, quien acompañado de sus padres lucha incansablemente contra la leucemia. Pero ni las constantes quimioterapias ni la falta de apetito apagan su chispa de niño y los deseos de querer ser, cuando crezca, un gran maestro.
El marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora este jueves, es importante concienciar sobre el tema, pues este flagelo es un problema de salud pública que representa la principal causa de muerte por enfermedad entre la población de cinco y 14 años de edad en casi todo el mundo.
Arturito –como le llaman sus papás- es un ejemplo de ese gran trabajo y fortaleza; a sus escasos siete años ha iniciado una lucha que se niega a perder pese a las dificultades que se presenten, no solo en el tema de salud, sino también en la situación económica y la lejanía de los hospitales.
En una bonita sala de juegos de la Asociación “Una Caricia Humana” donde disfruta de Superman aunque la resbaladilla es su favorita, Arturo compartió a Novedades Campeche un mensaje para los demás pequeños que enfrentan esta misma situación.
“Que le echen ganas para que se curen más rápido”, fue su más sincero deseo, que estuvo acompañado por un profundo suspiro al recordar a sus dos hermanitas que esperan su regreso a su comunidad de origen.
Él, forma parte de los 200 niños que actualmente reciben atención en el Centro Oncológico de Campeche (CEO), aquellos que requieren de todas las personas que puedan demostrar su amor a través de la donación de sangre, pues este es un importante requisito para poder continuar con sus tratamientos.

LA IMPORTANCIA DE ACUDIR AL MÉDICO
Con una mirada que refleja tristeza y preocupación, Martín Isidro Gerónimo, de 31 años de edad, destacó la importancia de que los padres lleven a sus hijos al médico ante cualquier síntoma de enfermedad, ya que nunca se sabe cuándo puede tratarse de algo grave.
Relata que con su hijo en brazos y acompañado por su esposa Amy Moreno, salió el 30 de octubre de 2017 de “El Mirador”, comunidad ubicada a tres horas de la cabecera municipal de Candelaria, para ingresar al pequeño al hospital donde le informaron que tenía hepatitis, pero como no recibió buena atención, recurrió a un médico particular. Sin embargo, éste no tenía el equipo necesario para tratarlo así que lo canalizó al hospital de Mamantel donde le hicieron otros estudios y fue diagnosticado con leucemia.
Posteriormente, fueron remitidos a la clínica de Escárcega y en esa misma tarde, Arturito fue trasladado al Centro Oncológico de Campeche, donde permanece desde el pasado 3 de noviembre.
“Le empezó un dolor en una rodilla y se le quitó, pero al siguiente día le dolía su pancita, así que fuimos a ver a una partera del pueblo, quien nos dijo que su hígado estaba inflamado así que lo sacamos para llevarlo al médico. Todo fue muy rápido, eso fue como el día 29 octubre, el 30 lo sacamos a Candelaria y el día 3 nos pasamos para acá”.
“Nosotros no sabíamos pero así empezó esta enfermedad, con dolores en cualquier parte del cuerpo, por eso ante cualquier dolor es importante que los papás lleven a sus hijos a consultar antes de que avance la enfermedad”.
Aunque ha enfrentado momentos difíciles debido a que no tiene familia cercana, ya que son originarios de Guerrero pero desde hace ocho años viven en Candelaria, nada se compara con el dolor que ha experimento al ver recaer a su hijo, o estar muy débil tras las quimioterapias.
“Cuando lo internan me siento triste porque el doctor dice que las quimios que le está poniendo son más fuertes que las primeras, hay casos en donde el metabolismo de los niños no lo resisten y los entuban o envían a terapia intensiva. Se siente uno mal al pensar que eso le puede pasar a su hijo”, expresó.
El padre de Arturito indicó que aunque reciben apoyo por parte de “Una Caricia Humana” en alimentos y hospedaje, estar lejos de su casa le genera gastos y es por ello que tuvo que vender un terreno de 50 hectáreas, y ahora solo le queda otro de 10 que servirá de apoyo para sus otras hijas, a las que por ahora cuida su abuelita.
Recordó que al inicio la situación se tornó muy difícil porque Arturito no reaccionó al tratamiento, a tal grado que el oncólogo le dio la opción de llevárselo a otro sitio, pues ya no había esperanzas. Pero debido a que no conocía ningún otro lugar decidió permanecer en el CEO, y cinco días después, el pequeño mejoró.
“Se le cayó el cabello por la quimioterapia, le salió fuego en la boquita por lo caliente. Él no dice nada, se deja que le pongan las agujas, no se mueve, sí llora porque a veces lo lastiman cuando no le encuentran la vena, pero sabe que es para curarse. Ningún padre está preparado para enfrentar esta enfermedad en sus hijos, pues nunca sabes que pasará después”.

ESFUERZO ESTATAL
El director del Centro Estatal de Oncología (CEO) Nicolás Briceño Ancona, informó que del 2009 a la fecha, suman 765 niños los que tienen registrados con este diagnóstico en este hospital. De ese total 263 corresponden a Campeche y el resto a otros estados. Luego, de sus municipios, Campeche, empata en un 11% con Carmen y Champotón, probablemente por densidad demográfica.
En el Estado el cáncer más común es la leucemia, seguido por los tumores del sistema nervioso central y Chiapas aporta una cantidad importante de niños con ese diagnóstico. También son frecuentes los sarcomas tanto de partes blandas como de huesos, así como linfomas que son tumores malignos del tejido linfático.
El porcentaje de defunción por cáncer infantil (todos los tipos) en el Estado, es del 56 por ciento, en este sentido, comentó que uno de los problemas que se presenta es el retraso en el diagnóstico, ya que muchos de los niños llegan con etapas avanzadas y así es más difícil sacarlos adelante.

NIÑOS, CON MAYOR INCIDENCIA
Por su parte, la oncólogo pediatra adjunta al CEO, Daniela Covarrubias señaló que la incidencia en la leucemia se encuentra en los menores de los tres a cinco años de edad, sin embargo, también se han presentado casos incluso en niños de 9 meses de edad.
“Una neoplasia se puede presentar en cualquier etapa de la vida, hay niños que pueden nacer incluso con leucemia congénita que afortunadamente es muy rara, pero la mayor incidencia se encuentra en pacientes preescolares y escolares”, mencionó.
Explicó que los síntomas son amplios, variados e inespecíficos. Detalló que en el caso de la leucemia clásica aguda puede presentarse fiebre, de forma persistente, es decir, que no se le quita aún cuando haya recibido tratamiento para infección. De la misma forma, se puede empezar a notar un color de piel pálido, pérdida del apetito, así como presencia de sangrado, puntos rojos en la piel, o moretones inexplicables y dolores de cabeza, entre otros.
La especialista echó abajo el mito de que la anemia es una primera etapa de la leucemia, al señalar que esta es una de tantas manifestaciones del mal, pero también puede tratarse de falta de hierro o alguna otra deficiencia nutricional. No obstante, agregó que en el caso del cáncer es frecuente que los pacientitos lleguen con altos grados de anemia y defensas bajas.

Información: Lorena García / Fotografía: José D. Beytia