Se pierde tradición de la Santa Cruz

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Ayer, trabajadores celebraron el Día de la Santa Cruz en la obra donde se construye el nuevo edificio del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en San Francisco de Campeche

La tradición popular de festejar el Día de la Santa Cruz está a punto de fenecer dentro del gremio de la construcción en la capital campechana, pues alarifes y patrones desde sus respectivas realidades afirman que el dinero “no alcanza”.
En un recorrido por la ciudad, Novedades Campeche constató que fueron realmente pocas las obras o construcciones donde fueron colocadas las características cruces de madera utilizadas del andamiaje, adornadas con flores y guirnaldas elaboradas de papel de china o plástico multicolor.
Lucieron cruces en su mayoría las obras “grandes” como las de la nueva delegación del Infonavit, que se ubica sobre la avenida Miguel Alemán e incluso en la construcción del distribuidor vial sobre la avenida Gobernadores y algunas más.
Sin embargo, abundaron los casos de obras en algunos fraccionamientos, edificios de oficinas o locales comerciales, donde se observaron a los hombre del pico y la pala laborar como cualquier otro día.
Testimonio de ello fue el de don Javier, quien solicitó no revelar su identidad, pues no quería tener problemas con el arquitecto, “el patrón” como refirió otro de sus compañeros.
Cuestionado sobre la ausencia festiva por la Santa Cruz, don Javier quien dijo tener 61 años de edad, comentó con un dejo de nostalgia: “Nooombre esos eran otros tiempos, ya no”.
Ante la breve respuesta insistimos en saber porque no festejarían y don Javier, el maestro porque es quien estaba a cargo de todos los demás alarifes, explicó que la tradición de festejar la Santa Cruz en la ciudad se ha perdido con el tiempo, principalmente por la falta de dinero y también en cierto modo, agregó, la falta de fe.
“Mire la realidad es que la cosa está difícil, de años para acá ya no alcanza para nada. Nosotros apenas ganamos lo necesario para la familia. En mi caso soy el encargado, yo me entiendo con el arquitecto, gano lo necesario y ellos, los demás, ganan menos, imagínese”.
Y sobre la posibilidad que fuera el patrón, el arquitecto, quien solventara los gastos de un pequeño convivio, don Javier dejó soltar una carcajada, apoyó con firmeza la pala y clavó la punta en el suelo y expresó: “Pues tampoco, porque igual dicen que no hay. No esos tiempos ya pasaron. A mí me tocó cuando se festejaba la Santa Cruz, algunas veces a lo grande en una ocasión que trabajé para una constructora. Ese día empezábamos temprano, pero ya por ahí de las 12 de día, iniciaba el convivio, incluso alguna vez con nuestras familias. Ahora no, igual antes entre los compañeros nos cooperábamos para poner la cruz, comprar el papel, las flores y ponerla, pero ya no da el dinero o porque no les interesa, sobre todo los más chavos que ya no creen en Dios o en esta tradición”.
El diálogo con don Javier fue similar a otros dos casos, en los que se observó a los alarifes trabajar como en cualquier día, sin festejo, y el comentario nostálgico de algunos, sobre todo aquellos que rebasaban los 50 años, sobre la tradición de celebrar la Santa Cruz y la fe en que este símbolo les brindaría protección en su oficio, catalogado por la Secretaría Federal del Trabajo y Previsión Social como uno de los de mayor riesgo.

FE Y TRADICIÓN
El  3 de mayo se estableció como la fecha a nivel mundial en que la Iglesia Católica Romana celebra el hallazgo de los maderos que formaron la cruz donde fue crucificado Jesucristo, por la madre del general pagano Constantino.
De acuerdo con el relato histórico, en el siglo IV, el general Constantino tenía que enfrentarse en batalla contra el perseguidor Majencio, cuando la noche anterior al suceso tuvo un sueño en el que vio una cruz luminosa en los aires y escuchó una voz que le dijo: “Con este signo vencerás”.
Por ello, al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”, y la victoria fue total, llegó a ser emperador y dio libertad a los cristianos.
Elena, madre del emperador, pidió su hijo que le permitirá ir a Jerusalén a buscar la Santa Cruz en la que Cristo murió y después de muchas excavaciones encontró tres cruces, así que llevaron a una mujer agonizante, quien al tocar la primera cruz se agravó más; con la segunda cruz, la enferma se mantuvo igual, pero al tocar el tercer madero, recuperó la salud.
Es a partir de este hecho que la Iglesia establece la celebración del hallazgo de la Santa Cruz cada 3 de mayo.
En México, los antecedentes históricos de esta solemnidad religiosa se remiten a los primeros evangelizadores que en su misión colocaron cruces en las nuevas construcciones de iglesias, conventos y casas de oración.
Debido a que la simplicidad o “desnudez” de los maderos no era bien entendida por los oriundos del lugar, y como una forma de hacer empatía con los pueblos evangelizados, los religiosos optaron por pintarlos decolores llamativos y adornarlas con flores y listones.
En Campeche, como en casi toda la Península de Yucatán, la cruz colocada en la mayoría de los altares en este festejo es la llamada Cruz de la Pasión o Cruz Verde, utilizada por los primeros misioneros para evangelizar al pueblo maya.
El padre José Luis Ye Ehuán, nacido en la capital del Estado pero con fuertes raíces mayas ya que sus familiares se encuentran arraigados en los municipios de Hecelchakán y Tenabo, explica que la Cruz Verde representó y representa un símbolo importante para la fe en la región.
La Cruz Verde fue utilizada por los primeros misioneros para establecer un mismo lenguaje con los mayas, gráfico de figuras y colores en este caso el verde que simboliza la vida, la divinidad, el color de la ceiba, árbol sagrado de los mayas estrechamente ligado a su trascendencia después de la muerte, pues existe la creencia que al morir, si sus actos fueron buenos, irían a descansar por la eternidad debajo de la sombra de una gran Ceiba.
También son pintadas de un color característico azul-verde, que para los mayas significa centralidad, en tanto que la forma de cruz, que señala los cuatro puntos cardinales, también plasmados en la cosmovisión de los mayas.
Y se sincretiza la fe católica, al agregarle la imagen de Jesús y los símbolos de la pasión, como la corona de espinas, las escaleras, como las que se utilizaron para colocar y elevar en la cruz, así como dar la lanzada por la cual el soldado romano se aseguró de que había muerto.
También aparecen las figuras de los asadores, clavos y mazos, utensilios para la crucifixión; el gallo que representa lo dicho por Jesús a Pedro: “Antes que el gallo cante, me negarás tres veces”; y los dados, que simbolizan la manera en que los soldados echaron a suerte las vestimentas de Jesús.
Actualmente, la Cruz Verde sigue símbolo de la celebración de la Santa Cruz en Campeche, principalmente en la parte centro y norte, de ahí que la fiesta del 3 de mayo sea el centro en torno a este símbolo aunado a un convivio o almuerzo y la tradicional vaquería.

Información: Noemí Heredia / Fotografía: josé D. Beytia