Entrevista a Pedro R. de la Gala Herrera/ Delegado de la Profeco en Campeche

Por Anabel Martínez Torres

Con el término de las fiestas decembrinas, mejor conocido como maratón Guadalupe-Reyes, inicia la cuesta de enero, una de las mejores temporadas para las casas de empeño. En esta época las visitas repuntan hasta en un 80 por ciento y se colocan en promedio hasta 2 millones de pesos mensuales en créditos y préstamos prendarios por cada sucursal.
En Campeche, tan solo en la ciudad capital se tienen registradas 30 negocios de este giro ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), mientras que en resto del Estado suman más de 70.
De acuerdo con el delegado de la Profeco en Campeche, Pedro R. de la Gala Herrera, el cliente debe conocer a cabalidad el perfil del negocio que desea visitar para resolver sus problemas de liquidez económica, porque en las letras pequeñas vienen establecidas aquellas cláusulas que dejan mejores rendimientos a la casa de empeño y que en ocasiones hace imposible subsanar la deuda.
Por ello, los tres conceptos básicos que se deben identificar son el porcentaje de préstamo conforme al avalúo, la tasa de interés anual, mensual y diaria, así como el número de refrendos al que tiene derecho.

¿Qué son estos negocios y para qué sirve el Registro Público de Casas de Empeño?
Son instituciones o establecimientos que prestan un determinado monto de dinero a cambio de un bien o prenda dejado como garantía y con un cobro de intereses.
El Registro Público de Casas de Empeño (RPCE) tiene como objetivo brindar seguridad jurídica a los consumidores al inscribir y autorizar a los proveedores que ofrecen y otorgan los servicios de mutuo con interés y garantía prendaría, un registro único e intransferible por cada casa de empeño, cumpliendo con lo establecido en la Ley Federal de Protección al Consumidor.

¿Cuántos establecimientos hay en Campeche?
En Campeche existen por lo menos 100 establecimientos que tiene como giro “Casas de Empeño”, los cuales son verificados permanentemente. De hecho, es el único programa de verificación que se aplica durante todo el año para salvaguardar los intereses del consumidor.
Como sabemos sus dos repuntes importantes son a inicios de año, después de los excesos comerciales decembrinos y en julio con el término del ciclo escolar. En este caso, las acciones inician su etapa anual después del 6 de enero.

¿En qué consiste el operativo?
En vigilar y verificar que las empresas registradas públicamente cumplan las disposiciones de información que deben estar a la vista del consumidor en una pizarra de anuncios que señala la Norma Oficial Mexicana 179SCFI vigente, la cual establece que se debe colocar un tablero con datos como el ramo de las prendas aceptadas, el porcentaje del préstamo conforme al avalúo de la prenda, la tasa de interés, en este caso el costo anual total, el costo mensual total, el costo diario totalizado, entre otros puntos importantes.
También se debe notificar el número de refrendos al que tiene derecho el usuario y el plazo del préstamo que se debe especificar en la boleta, a la que el consumidor tiene derecho previo a firmar un contrato de préstamo de mutuo con garantía prendaria en cualquier casa o montepío.
La Profeco también revisa el comportamiento comercial del área de comercialización como tal de los productos que se “pierden” o que no fueron desempeñados, en este caso se verifica que exhiban los precios o las tarifas con los montos totales a pagar, es decir, que ya incluyan IVA e impuestos a desembolsar por quien quiere comprar. Igual checamos que se entregue un comprobante de venta y que el contrato de adhesión esté registrado ante la Profeco.

Derivado de ello, ¿cuántas multas
o sanciones se aplicaron en 2018?

El año pasado para el mismo periodo se colocaron sellos de suspensión a 10 casas de empeño en todo el Estado por diversos motivos.
Por ejemplo, la información que contempla la Norma Oficial Mexicana 179 referente a lo que se verifica en las casas de empeño y avalúo no se encontraba exhibido al público y por no cumplir con las reglas de promoción y oferta, que la publicidad sea engañosa o que se exprese una cosa y en el contrato se especifique otra, etcétera.
Nos hemos encontrado leyendas como “acreditado o avalado por la Profeco”, en estos casos, el negocio debe justificar con base a qué nos ha tomado como referencia y especificarlo claramente en su publicidad, la mayoría de las veces no cumplen con esta normativa y es retirada de inmediato pues es diferente estar registrado con nosotros a que nosotros como autoridad avalemos sus estándares indefinidamente, si fuera así no existiría la verificación permanente.

En el caso de las multas, ¿de hasta cuánto podría ser?
En caso de detectar una casa de empeño que no tenga contrato de adhesión y que no esté registrada ante el Registro Público, que sería un caso particularmente grave, podrían estar sujetos a una multa de 500 mil pesos y de 3 a 6 días de clausura, en el caso de disposiciones de información comercial, la multa puede ser de mil 800 pesos hasta 400 mil aproximadamente.

Existen negocios que, si bien realizan un procedimiento similar, aseguran que son créditos y no prestamos, ¿cómo se regulan estas casas a favor del consumidor?
Respecto al ramo bancario prendario no están sujetas a la NOM179, por lo cual no pueden ser reguladas por la Profeco propiamente como lo hacemos con las casas de préstamo, no así el instrumento de medición que realicen para este tipo de transacciones comerciales, esas sí están sujetas a las disposiciones de la ley y verificamos su instrumentación, a través de pruebas de metrología para determinar fallas.
En caso de no cumplir con el pago de la calibración o no estén dando el peso correcto en sus avalúos derivado del instrumento, pueden ser candidatos a sanción pero solo por este rubro. Existen otras dependencias que se encargan de vigilar su comportamiento comercial, como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.