IT Chiná promueve reemplazar los agroquímicos por insectos

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Tras destacar el éxito que se ha tenido en el uso de la crisopa para la eliminación de plagas blandas y con ello la reducción de contaminación así como la obtención de productos con mayor calidad, el director del Instituto Tecnológico de Chiná (IT Chiná), Manuel de Jesús Soria Fregoso, informó que se prevé implementar un proyecto para la construcción de un laboratorio que permita la producción de estos insectos para la atención de 100 mil hectáreas.
Actualmente no existen estudios publicados sobre el grado de residuos de agroquímicos o el nivel de contaminación que hay en el suelo campechano. Explicó que en México se emplean pesticidas sin un control, ya que es difícil vigilar si el productor aplica la dosis adecuada o si es un producto permitido. En otros países, un artículo químico solo se vende a personas certificadas y es por ello que desde ahí se tiene que empezar a normar.
“Seguro hay residuos. Lo que no sabemos es si están arriba del nivel permitido o no, eso hay que determinarlo con trabajo de investigación. Pero sí hay resultados en el caso de ríos, porque un Centro de Investigación de la Universidad Autónoma de Yucatán trabajó en ello”, expuso.
Para contribuir, el Instituto Tecnológico de Chiná ha creado una maestría y todas sus carreras se enfocan en la producción inocua de alimentos. Recordó que lo más importante para ese centro de formación profesional es crear conciencia, tanto en los profesores como los estudiantes, para que no se apliquen tantos pesticidas y buscar alternativas que no contaminen.
“La idea es ir cambiando ese esquema de aplicar agroquímicos, fertilizantes, meter maquinaria y destruir vegetación para sembrar; ser formados ‘tipo revolución verde’”, destacó.
Añadió que en la zona agrícola de la institución tienen producción permanente y en ella se ha implementado el uso de crisopa en lugar de pesticidas. Agregó que es un organismo benéfico porque es voraz con todas las plagas blandas, como la mosca blanca, pulgones y trips, que son las más agresivas.
El Chrysopidae (nombre científico) nada más se producía en Sinaloa y en Tamaulipas, pero el Instituto Tecnológico de Chiná envió a su personal a capacitarse en esos Estados para luego montar un laboratorio rústico para la producción de la crisopa y utilizarla en los cultivos de la escuela, mismo que tuvo tanto éxito que ya tienen solicitudes de compra en varias zonas.
“Ha tenido tanto éxito que toda la producción nos la compra Sanidad Vegetal (Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Campeche), ya no la adquiere en el norte, pero para hacerlo tuvimos que competir contra laboratorios que ya estaban en el mismo proceso. La nuestra tiene mayor calidad porque está mejor adaptada a esta zona”, explicó.
Expresó que tienen capacidad de producción para 20 mil hectáreas, pero las necesidades son para 100 mil hectáreas. Por ello, cuentan con un proyecto para construir instalaciones que permitan elevar el volumen y agregar otros insectos benéficos.
“Ya tenemos listo un proyecto para el Consejo Estatal de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Coesicydet), con fondos mixtos que incluyen a la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), para hacer un laboratorio más grande porque hemos recibido peticiones de Yucatán y Quintana Roo, pero no tenemos para vender. El Instituto Tecnológico de Chiná es el único que produce en la Península de Yucatán”, destacó.
Para la obra se requiere una inversión de 6 millones de pesos y están a la espera de que salga la convocatoria del Coesicydet para ingresar el proyecto.
“Han llegado muchos productores de otras partes del país, incluso de Tamaulipas y Sinaloa, quienes lo han trabajado. Donde hay que trabajar es en el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Campeche, con los menonitas por ejemplo; ellos tienen superficies muy grandes de sorgo y soya, y le están dando la crisopa para introducirla porque es muy efectiva y de esa forma dejan de contaminar”, expuso.
Detalló que se usa un gramo de crisopa por hectárea revuelta en salvado. Desde el momento en el que se establece el cultivo debe aplicarse para que se reproduzca y crezca. Una vez que se haga el muestreo y que aparezca un montón del insecto, ya no se tendrá plaga.
“Un gramo para una hectárea cuesta 33 pesos, mientras que el litro del insecticida contaminante más barato cuesta 200 pesos”, resaltó.
Una vez que se levanta la cosecha el insecto se queda en el suelo, se resguarda y cuando se siembra alguna hortaliza aparece nuevamente. Si el productor observa que hay crisopa suficiente ya no se aplica más, pero si no es así, deberá repetir el proceso.
Tamaulipas tiene cerca de 650 mil hectáreas de sorgo y se controlan con este método, porque en Reynosa está el laboratorio más grande de América Latina para la producción de insectos benéficos y en el Cesavecam se la compran los productores a ellos porque no solo reducen la contaminación sino que esto ayuda a la elevar la comercialización debido a que es un producto inocuo.

Información: Lorena García Méndez