El “Código Infarto” reduce la mortalidad de campechanos

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Una alimentación adecuada y una atención oportuna puede reducir la muerte por problemas cardiovasculares, que es precisamente el objetivo de la estrategia “Código Infarto” implementada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que trabaja con personal capacitado y ofrece el equipamiento necesario para brindar el servicio en el menor tiempo posible al paciente.
El doctor Eduardo Rafael Sánchez Mejía, coordinador de Prevención y Atención a la Salud del IMSS Campeche, dijo que la estadística registrada por la institución de estas enfermedades es alta debido a que la población campechana presenta factores de riesgo como obesidad, la diabetes, dislipidemia (trastorno cuantitativo o cualitativo de los lípidos y lipoproteínas en la sangre), hipertensión, sedentarismo y ácido úrico elevado.
La posibilidad de problemas cardiovasculares es mayor en pacientes con más de 65 años, pero cada vez es más frecuente en personas de 55 ó 50 años, y aunque es raro en la población joven, cuando existen trastornos de colesterol, triglicéridos, obesidad o consumo de cocaína, también puede darse en ese sector de la población.

¿Cuál es el índice de pacientes con infarto de acuerdo con datos del IMSS?
El año pasado tuvimos cerca de 70 casos, mismos que tuvieron una mortalidad alta, cerca del 30%.

¿Cuáles son las señales de alerta de infarto?
Los síntomas más conocidos es el dolor intenso en la zona del corazón que aprieta el pecho. Viene acompañado de una descarga adrenérgica, la taquicardia, la sudoración, la palidez, la falta de aire y la molestia puede irradiar hacia los brazos y el cuello.
Los que son menos clásicos, por así decirlo, son aquellos que se presentan en algunos pacientes como los diabéticos. Su dolor se puede confundir porque se va hacia abajo, a la zona del estómago o también puede parecer un desmayo y tratarse de un infarto, puede convulsionar y ser un infarto, o simplemente la disnea (falta de aire).

¿Cuál es la atención que se les brinda?
El índice de mortalidad se debe a muchos factores. El paciente a veces acude de manera tardía después de que se presentan síntomas de dolor y cuando lo hacen, la alternativa terapéutica que se ofrece se limita a manejo con medicamento, el tratamiento fibrinolítico, que es la primera línea de manejo de una persona con infarto.
La segunda línea de manejo, aunque si en Campeche contáramos con una sala de Hemodinámia sería la primera opción, es la angioplastia o angioplastia con balón que se coloca para abrir las arterias colorarías afectadas; ese es el procedimiento más adecuado.
A pesar de que no tenemos una sala de Hemodinámia, la fibrinólisis, que consiste en romper el coágulo con ese medicamento, tiene muy buenos resultados científicamente.

¿Cuántos pacientes han atendido?
Hemos atendido en lo que va del año cerca de 15 pacientes, pero solo cinco de ellos llegaron a tiempo para ofrecerles esta alternativa terapéutica, dos casos fueron derivados a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) de Mérida, Yucatán, porque ellos sí cuentan con una sala de Hemodinámia.
Sin embargo, como la distancia a esa ciudad es de dos horas, entonces la alternativa terapéutica de la angioplastia está en segundo término, entra como una angioplastia de rescate o una angioplastia primaria.
De eso trata el Código Infarto, que tuve la oportunidad de echarlo a andar con la doctora Gabriela Borrayo Sánchez, que es la actual coordinadora del programa que se desplego a nivel nacional.
Inició en la Ciudad de México y empezamos apoyando hospitales de segundo nivel como los que tenemos aquí y en Ciudad del Carmen con las UMAES, que son los terceros niveles. El tercer nivel de Cardiología que cuenta con sala de Hemodinámia y cardiólogos hemodinamistas las 24 horas.

¿Cómo trabaja Código Infarto?
Mediante un chat nos abrimos puertas. Existe uno para Código Infarto entre Campeche y la UMAE de Mérida para casos detectados.
Por ejemplo, cuando un paciente que llega con dolor y de inmediato se le hace un electrocardiograma donde se identifican datos de lesión que son sugestivas de un infarto al corazón, de inmediato se presentan a esta UMAE y si existe la disponibilidad se envía a una angioplastia temprana, porque el manejo inicial se le da aquí en el servicio de Urgencias mediante la fibrinolisis con dos medicamentos muy comerciales, son caros pero sin duda han demostrado una gran eficacia en su uso.

¿Cómo capacitan al personal para reaccionar ante estos casos?
Tenemos personal capacitado al 90 por ciento en todas las clínicas y estamos apoyando lo que es la estrategia de Código Infarto. Existe un curso en línea del IMSS y se está profesionalizando cada vez a más médicos generales que están en contacto con los servicios de urgencias y de atención médica continua en las clínicas, a fin de que tengan conocimiento del manejo.
Cabe aclarar que el manejo de este tipo de medicamentos es principalmente en una sala de choque en los hospitales y estos pacientes de inmediato pasan por una terapia intensiva por los riesgos inmediatos que se puedan presentar.

¿Cuáles son esos riesgos?
Que tengan un paro cardiaco, fibrilación, arritmias y que requieran un manejo invasivo. Por eso en los dos hospitales se tiene toda la estructura para ofrecer un buen tratamiento a los pacientes que acuden con infarto.

¿Se ha logrado reducir la mortalidad por infarto tras la implementación de esta estrategia?
Teníamos estadísticas muy altas a nivel nacional, una mortalidad al mes prácticamente del 50%, por arriba del nivel internacional, pero con la estrategia de vinculación, fortalecer el servicio con infraestructura y personal capacitado, ahora se habla de estadísticas por abajo del 14%.
Esto ha ayudado a que el paciente que se presente con infarto sea identificado de inmediato y tratado de manera adecuada en el lugar correcto, y eso sin duda vuelve el pronóstico más favorable y con menos complicaciones.
Una persona puede sobrevivir a un infarto, pero la falla cardiaca después se vuelve una limitante porque empieza con hinchazón de pies, edema de miembros inferiores, disnea y no puede hacer sus actividades cotidianas; a eso le llamamos datos de insuficiencia cardiaca y el paciente tiene que estar incapacitado, entonces ésta estrategia ha beneficiado a que se recupere y vuelva a su vida normal.