Derechos Humanos aprueba de panzazo a los reclusorios de Campeche

41
Reclusorio de San Francisco Kobén.

No por haber cometido un delito o estar en prisión, los reclusos dejan de ser seres humanos, por ello debemos vigilar que se respeten sus derechos, aseguró el presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Campeche (Codhecam) Juan Antonio Renedo Dorantes, al detallar que los reclusorios del Estado obtuvieron una calificación de 6.6 en una revisión realizada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Explicó que durante el 2017 se le dio seguimiento a este tema, sin dejar a un lado el bienestar de cada sector; “se ha puesto mayor atención en el tema de los reclusorios, aunque las condiciones de higiene y alimentación han mejorado en las cárceles de la entidad, aún es necesario trabajar en el tema de respeto a los derechos de cada interno”.
Recordó que en días pasados, personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), dieron seguimiento a las observaciones hechas con anterioridad y se logró mejorar en algunos aspectos.
“Nuestras prisiones obtuvieron una calificación de 6.6, sabemos que no se trata de un puntaje de excelencia y esperamos que el próximo año nos vaya mejor”, apuntó.
Añadió que aunque se aprobó de “panzazo”, la Codhecam debe seguir trabajando en el tema y no soltar las riendas de la normatividad que los centros de readaptación deben seguir.
“Estamos al pendiente de las quejas interpuestas por los mismos reclusos que han sido víctimas de maltratos, muchas veces por parte del personal que se encarga de su cuidado, y también se ha recibido quejas de los jueces que llevan los casos”, señaló.
Se tiene registro de 300 quejas por detenciones arbitrarias y uso indebido de la fuerza, “la mayoría de ellas, se debe a las técnicas no aptas para someter a quienes delinquen, que a todas luces son arbitrarias, pero que lamentablemente son empleadas por los elementos policiacos”, dijo.
Por último, agregó que se han girado recomendaciones para que no se vuelvan a repetir esos actos, pero también para que las dependencias capaciten a quienes han cometido esos atropellos.

Información: Adriana Quijano García