Denuncian venta desleal de carne

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En el mercado Pedro Sáinz de Baranda se permiten abusos en contra de los vendedores de carne.

Daniel Castillo

Además de las bajas ventas que se auguran por el inicio de la Cuaresma, tablajeros del mercado principal Pedro Sáinz de Baranda aseguran que sigue sin aplicarse el reglamento y los introductores les representan una competencia desleal, pues venden a menor precio, dijo Diego Ávila Casanova, en representación de los carniceros.
La queja de todos los expendedores de carne al menudeo es que ni la Subdirección de Mercados ni la administración del principal centro de abastos hace algo para evitar que los cuatro introductores que actualmente operan en el Sáinz de Baranda dejen de vender fuera de sus horarios.
“El reglamento señala que los introductores deben dejar de vender a las 8 de la mañana para que nosotros que vendemos a detalle podamos tener ingresos, pero no lo están respetando y ninguna autoridad ha hecho nada en estos meses por detenerlo, lo que nos está causando muchos problemas”, acusaron.
El tablajero explicó que los locatarios le compran a los introductores en la madrugada, en las afueras del mercado, con el animal en canal; es decir, completo, tal y como lo tienen permitido comercializar los propietarios, para que después en sus locales hagan los cortes y se venda.
Acusa que los introductores, aprovechando todo el personal que tienen, traen también producto destazado, enviando a su gente a venderlo por los pasillos del mercado y cuando se ven sorprendidos, invitan a la gente a que salgan del mercado a comprarles a un precio mucho más bajo del que les ofrece el carnicero.

Y ADEMÁS
Difícil temporada
En sondeo por el principal Centro de Abastos, los tablajeros coincidieron en que las próximas semanas serán muy complicadas para ellos, debido al inicio de la temporada de Cuaresma, lo que sumará un problema más a su ya precaria situación por la competencia desleal que es permitida desde la administración municipal.
“No vamos a poder competir con ellos, son los dueños de los animales, ellos los traen del Rastro, nos venden la res y el puerco en un precio desde el cual calculamos lo que vamos a ofrecer a la clientela, pero ellos aprovechan su poder económico y venden más barato, lo que genera que nos quedemos con todo el producto o lo tengamos que rematar sin ganancias”, apuntó Diego Ávila Casanova.