Cerca de 760 voluntarios brindan desayunos a personas vulnerables

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El recurso para sostener estos lugares del programa desayunos calientes se obtiene a través del DIF Nacional y el DIF Estatal. A diario, las voluntarias llegan para preparar estos alimentos

Brindar el primer alimento del día, a través del programa de desayunos calientes, es la misión que alrededor de 760 “ángeles” con buen sazón cumplen en los 37 espacios de alimentación del Sistema DIF Municipal de Campeche.
La presidenta del Patronato del Sistema DIF Municipal, Enna Ortiz de Hernández, destacó que además de los espacios ubicados en las comunidades del municipio y los dos Centros de Atención Múltiple (CAM) de la ciudad, se suman tres Comedores del Adulto Mayor.
A diario, 3 mil 227 niños y 117 adultos mayores, así como personas en situación vulnerable, embarazadas y discapacitados, reciben un desayuno que incluye agua y postre por una cuota de recuperación que va de 3 a 5 pesos.
Durante el 2017 se agregaron 800 personas al padrón de beneficiarios, además de que se realizó la rehabilitación y avituallamiento de estos espacios al 100 por ciento. Este año se prevé conservarlas para continuar con esta labor.
“Una de las metas desde que iniciamos en octubre de 2015 fue recuperar los espacios de alimentación, garantizar que tuvieran agua y el mobiliario necesario para que los niños pudieran tener su primer alimento”. Dijo.
Agradeció el apoyo del alcalde de Campeche, Edgar Hernández Hernández y del equipo que conforma la Dirección de Obras Públicas del Ayuntamiento. Agregó que también realizan una labor de sensibilización con los voluntarios y usuarios sobre el cuidado de las instalaciones.
El recurso para sostener estos lugares se obtiene a través del DIF Nacional y el DIF Estatal, por lo que el DIF se encarga de la operación y la supervisión de los mismos. “Recibimos el apoyo de los insumos, como lentejas, leche, pasta, atún, verdura y fruta deshidratada, y esta última la manejamos como postre para los niños. Igual tenemos avena, arroz y frijol”, explicó.
Con las cuotas de recuperación, las personas que se encargan de la operación del espacio realizan un fondo de ahorro y el DIF Estatal manejan ese recurso para adquirir lo que necesitan, como ollas, cubiertos, vasos y platos.
“Nos encargamos de otorgarles las herramientas para que pudieran trabajar en orden a fin de que se administren mejor. Todas las personas involucradas dan lo mejor de sí, hacen una excelente labor y se ponen la camiseta al 100 por ciento, porque no reciben ningún sueldo. La gran mayoría lo hace de corazón porque tienen niños, sobrinos, nietos, pero también hay quienes no los tienen pero que continúan su trabajo de forma voluntaria”, reconoció.
Detalló que 760 madres de familia son quienes manejan y atienden estos espacios. Se conforman comités de hasta 15 personas en algunos casos, mientras que en otros (como el del poblado de Chiná) solo hay dos mamás, para garantizar el alimento caliente a una gran cantidad de pequeños.

Enna Ortiz de Hernández visita el espacio de alimentación “Unidad de Niños en Solidaridad” ubicado en IMI II, donde decenas de niños reciben la primera comida del día

MADRES GASTAN CINCO VECES MENOS EN DESAYUNOS PARA SUS HIJOS
Nubia Elidé Pool Calán es una beneficiaria de este programa desde hace 12 años. Inició con uno de sus hijos que actualmente ya tiene 18 años de edad y actualmente la más pequeña de sus hijas, quien tiene 9 años, estudia la primaria y diariamente desayuna en este lugar.
“Para nosotros es una gran ayuda porque cuando no había cocina gastábamos hasta 30 pesos diarios, pero ahora son 5 pesos. Incluso, mi hija que está en la secundaria a veces me pide que le lleve tortitas de avena porque le gustan mucho”, expresó.

MÁS DE DOS DÉCADAS SIRVIENDO ALIMENTOS A LOS MÁS NECESITADOS
Hace 23 años, desde que se abrió el espacio de alimentación “Unidad de Niños en Solidaridad” ubicado en IMI II, Clara Candelaria Camaal May ha dedicado su tiempo a colaborar en esta gran labor en donde no solo se limitan a preparar la comida, sino que lo hacen de una forma ordenada y limpia, además de que enseñan a los pequeños a comer sanamente.
“También he sido beneficiaria porque aquí estuvo mi hijo desde que estaba en preescolar y ahora ya tiene 27 años. Desde entonces siempre me ha gustado colaborar, me siento muy satisfecha de contribuir porque he visto niños que han aprendido a comer bien y he animado a mis compañeras para que sigan adelante”, compartió.
Aseguró que le agrada ver que un niño come bien, sobre todo cuando sabe que la familia es de escasos recursos y no les alcanza para alimentos costosos.
Relató que las madres de familia se levantan desde muy temprano para llegar antes de las 8:00 horas a este espacio de alimentación y así, a las 10:00 horas la comida esté lista para servirse a los pequeños.
Cada día cuenta con una jefa de grupo, que es la responsable del menú, así que el día anterior se encarga de adquirir lo que haga falta para que se pueda preparar el platillo, entre los que se encuentran potaje de lentejas, arroz con frijoles, tortitas de avena, empanadas, atún con arroz, sopa aguada con pollo, entre otros.
“Ahorita somos 27 personas, tenemos cinco jefas de grupo y cada día vienen de seis a siete personas de forma voluntaria para preparar la comida”, concluyó.

Información: Lorena García / Fotografía: José D. Beytia