Amilka, guerrera contra la leucemia

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La pequeña de cuatro años, Amilka, se divierte en la sala de juegos del albergue de la asociación “Una Caricia Humana”, donde recibe alimentación y hospedaje

“Mami, ¿por qué se cae mi cabello?”, dijo Amilka a su madre mientras tomaba los mechones sobre el cobertor. “Es por el medicamento, mi amor, pero verás que te saldrá más bonito”, fue lo que Florinda respondió a la pequeña de cuatro años que lucha contra el cáncer.
“Confío mucho en Dios, en que mi niña salga adelante y que yo la vea crecer, es lo único que pido”, expresó Florinda Pérez con un nudo en la garganta y la mirada enrojecida, al relatar a Novedades Campeche la situación por la que atraviesa su hija, con el objetivo de concienciar sobre la detección y atención temprana.
Casi tres años han pasado desde que le detectaron la enfermedad, pero se aferra a la vida sin importar qué tan fuerte sean los medicamentos. Las marcas en su piel por las constantes quimioterapias son testigos de esa lucha.
“Es una guerrera, ella me da ánimos para seguir adelante porque está contenta, y aunque hay días en que está de mal humor, el psicólogo dice que es normal, que se pone así por los medicamentos”, compartió.
En octubre del año pasado Amilka sufrió una recaída causada por la neumonía que contrajo en su casa de madera, debido al humo generado en el fogón de la cocina, situación que la llevó a “casi” ser entubada y trasladada a terapia intensiva.
“El doctor me dijo que la niña estaba grave, que no sabía si pasaba la noche. Convulsionó tres veces y me angustié mucho, me desesperé, me sentía muy triste al ver a mi hija así, de saber que la iban a entubar. Yo decía: Dios mío dame fuerzas para que pueda ayudarla, a hablarle en ese momento que estaba inconsciente porque no me reconocía. Pero gracias a Dios pasó tranquila esa noche en el área de Urgencias y no tuvo más convulsiones”, relató su madre.
Recordó que la indicación del médico fue que la menor de edad permaneciera en vigilancia para ver cómo reaccionaría a las quimioterapias, ya que debido a la neumonía el tratamiento fue suspendido y recayó.
Tras retomarlo, éste ha sido cada vez más fuerte e incluso le dañó el cerebro. A pesar de que tiene muy bajas sus defensas, Amilka poco a poco se recupera. Ha terminado la etapa de inducción y se encuentra actualmente en la de consolidación, con la esperanza de que pase pronto a la última fase que es la de mantenimiento.
La primera duró un mes, la segunda contempla uno o dos meses más en la que cada dos o tres días le aplican inyecciones tan fuertes, que en ocasiones le han causado hinchazón en el glúteo, lo que no le permite caminar.
“El doctor nos explicó que las siguientes quimios son muy intensas, pero primeramente Dios su cuerpecito podrá aguantar”, expresó entristecida la madre de la pequeña.
Señaló que también ha solicitado al médico que, de ser necesario, baje la dosis pero que no le suspenda el medicamento.
Estas dos fuertes mujeres provienen de una alejada comunidad que pertenece al municipio de Champotón, lugar donde Lorenzo, el padre de la niña, permanece al cuidado de sus hermanitos, trabajando sus tierras para obtener el sustento diario.
El esfuerzo debe ser al triple, no solo la familia debe conseguir para el alimento, sino que igual debe comprar una estufa y construir una casa de material donde se pueda garantizar a su pequeña un mejor ambiente, ya que una nueva recaída podría ser fatal.
“El médico nos advirtió que tiene las defensas muy bajas, ha estado en cero en los últimos meses y eso le perjudica porque tantito que esté en un lugar con polvo o cerca de alguien con tos, rápido se enferma”, lamentó.
Sin embargo, la madre de familia pidió a otros padres nunca rendirse, a tener ánimo para que los niños no estén tristes, pero también a estar en oración y pedir por la salud de sus hijos.
“Lo único que pido es que mi niña soporte todo esto, que saquemos fuerzas para salir adelante”, expresó con voz quebrada mientras sus ojos se llenaban de lagrimas al observar a Amilka columpiarse alegremente en la sala de juegos.
La presidenta de la asociación “Una Caricia Humana”, Diana R. de la Gala, señaló que un menor con tratamiento de un año contra la leucemia puede necesitar hasta 300 unidades de sangre para complementar su tratamiento. Cabe destacar que ese espacio es el que ha recibido con los brazos abiertos a la niña y a su madre.
Por ese motivo, ayer arrancó la campaña de donación de sangre en el Centro Estatal de Transfusión Sanguínea (CETS), misma que se realiza como parte del Día Internacional del Cáncer Infantil, con el lema “Tu Sangre es Caricia y Vida para los Niños con Cáncer de Campeche”.
El horario en el que pueden acudir es de las 7:00 a las 18:00 horas, de lunes a viernes, mientras que sábados y domingos es de 7:00 a las 16:00 horas. La actividad finalizará el 28 de febrero.
La asociación “Una Caricia Humana”, en coordinación con el Centro Estatal de Oncología (CEO) y el Centro Estatal de la Transfusión Sanguínea (CETS), convocó a la población mayor de 18 años a sumarse a esta noble causa, a donar sangre para los niños en tratamiento durante la campaña y de manera permanente durante todo el año.
“Esta donación es muy importante para los niños y personas que necesitan de este elemento. Del 15 al 28 de febrero vamos a estar acá por la campaña, pero la donación puede hacerse durante todo el año porque hay gente que lo requiere”, expuso.
Agregó que poder donar sangre se requiere tener seis horas de ayuno antes de acudir al CETS.

Información: Lorena García Méndez