Preservan tradiciones ancestrales

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La limpieza de osamentas es una manera de convivir un año más con sus familiares fallecidos.

Al aproximarse el Día de Muertos y Día de los Fieles Difuntos, como cada año, para cumplir con las tradiciones de sus ancestros, los pomuchenses acuden al panteón municipal para realizar la limpieza de las osamentas de sus seres queridos que se adelantaron en el viaje sin retorno.
Abimael Montejo Haas, sociólogo rural, señaló que “la mayoría de estas tradiciones giran en torno a lo sobrenatural, no obstante en esta localidad existe una relación no solo en lo sobrenatural, sino en un ámbito físico y real al volver a tocar y ver los huesos de sus seres amados, lo que fueron en su vida terrenal; aquí los huesos no solo son una estructura orgánica, son la esencia misma del ser querido que habrá de tratar con sumo respeto y dar el cuidado que merece a su estado, entonces siguen ocupando el lugar que se merecen en los corazones de las personas vivas”.
Además de cumplir con una tradición, es una manera de convivir un año más con sus familiares ya fallecidos, arreglar el pequeño cajón de madera (osario) que contiene los huesos, cambiar el mantel bordado (que tiene un costo de 200 pesos), es una manera de demostrar que aún siguen vivos en nuestros corazones, incluso el rehabilitar y pintar el osario es con el fin de dejar la casa limpia en donde descansan y sea agradable para ellos.
“La vida eterna es una expresión de la fe humana en su vida terrenal que culmina con lo opuesto, la muerte”.
Abundó que es una esperanza que para muchos se realiza en la vida futura, las diversas sociedades y culturas en el transcurso de la historia han puesto en práctica este anhelo, realizando expresiones combinadas con una sincronía con su cosmovisión y fe que se celebran en torno a la muerte.
En los próximos días, el panteón municipal de Pomuch, será lugar de encuentro de decenas de familias, así como de medios de comunicación, tanto nacionales y extranjeros, que buscarán llevar sus impresiones a la sociedad, en tanto el grupo cultural Maya Kin, está en los últimos preparativos de las actividades alusivas, entre éstas el concurso de altares.
Por su parte, Narda María Haas Uc, a pesar de que ha laborado durante más de 30 años fuera del Estado y su comunidad, retornó a Pomuch para seguir con la tradición de sus ancestros de cambiar los paños y la limpieza de los restos óseos de sus abuelos y familiares.
Mientras tanto, la familia Góngora Canul desde hace 46 años acude en grupo a pintar, limpiar y cambiar el paño de los osarios, y este año no fue la excepción, desde temprana hora del domingo llegaron al cementerio municipal, donde retiraron las flores marchitas, los vasos de veladoras ya gastadas, así como aplicar una capa de pintura, y después todos comienzan a sacar las cajas para realizar la limpieza de los huesos.
El sepulturero y limpiador de huesos Alfonso Hernández Aké, con más de15 años de llevar a cabo esta actividad, señala que nunca ha tenido problemas con un “mal aire” o afectación en su integridad, a pesar de que únicamente se lava las manos con agua y jabón, detallando que lo hace con gusto; “es un trabajo respetable, que llena de melancolía y al mismo tiempo comparte el dolor con los familiares, se hace con mucho respeto, pues finalmente en algún momento a todos nos llegará el momento de partir de este mundo terrenal”.
Dijo que ha vivido cosas sobrenaturales, aunque a veces la gente no lo cree, recuerda que a una mujer según sus familiares le hicieron hechizo o brujería, falleció, fue sepultada y al paso de los tres años cuando se exhumó el cuerpo, al alzar al caja notó que había sangre coagulada, y al abrirla notó que el corazón todavía estaba latiendo.
En otra ocasión llegó a temprana hora al panteón y observó que una joven que vestía pantalón de mezclilla, al acercarse le preguntó cómo entró al cementerio si estaba cerrado, y ella le respondió que brincó la barda, luego de empezar su labor, la mujer había desaparecido, pues no la encontró a pesar de que recorrió todo el cementerio.

Información: Rosendo Balán Caamal