Desfibradora de henequén se pierde

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Hace muchos años este lugar de Tankuché dejó de ser útil

La planta desfibradora de henequén y el edificio que por muchos años sirvió para la actividad poco a poco se está deteriorando sin que autoridad alguna se tome la molestia de rescatar el sitio que sería un atractivo para el turismo por la gran historia que guarda, expresó el ex agente municipal de Tankuché, Calkiní, Braulio Collí Hoyos, al mostrar las condiciones de la maquinaria y de la casona abandonada que ya se comienza a desplomar.
Hace muchos años la planta desfibradora de henequén estaba en su máximo esplendor y era fuente de empleo de los pobladores, pero al dejar de ser redituable junto con la maquinaria el edificio se convirtió en nido de malvivientes, aun cuando se puede hacer mucho para acondicionarlo como un museo y contar la historia del pueblo y de su principal fuente de trabajo en el pasado.
El ex comisario lamentó que nadie hasta ahora se preocupe por rescatar este tipo de maquinarias y edificios coloniales, una riqueza importante para el pueblo que no debería dejarse en la ignorancia de las nuevas y futuras generaciones.
Durante un recorrido por la casona antigua, se pudo constatar que las paredes están a punto de caer, hay muchas raíces de árboles en el interior hasta el techo, demasiada humedad y restos de estupefacientes que dejan quienes, bajo el silencio de la noche, ingresan al solotario sitio que perdió sus puertas y ventanas de madera hace mucho tiempo.
Por último pueden apreciarse las enormes máquinas que utilizaban para desfibrar el henequén. Aún permanecen en su sitio, nadie las ha robado, pero los años les han dejado un color óxido que ni con las lluvias se puede quitar y que termina deslizándose debajo del túnel donde los patrones escapaban con sus mujeres o algún trabajador que se había portado mal y evitaba su castigo.

Información: Rosendo Balán Camal