Aparecen los tradicionales “osos” en Nunkiní

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El recorrido de los “osos” por las calles de Nunkiní marca el inicio del Carnaval

Hacen su aparición los tradicionales “osos”, previo al inicio del Carnaval 2018 en Nunkiní, quienes en su recorrido por las calles llevan alegría a la población; esta tradición, de acuerdo con la historia, data de las primeras décadas del siglo pasado.
Estos personajes, cubiertos con costaleras, son acompañados de sus “domadores” para recorrer toda la comunidad.
Como todos los años, en Nunkiní, la participación de los “osos” marca el inicio del Carnaval sin tomar en cuenta el programa que dan a conocer las autoridades locales en turno y con anticipación salen estas personas disfrazadas con trajes hechos con costaleras, sabucán, piel de venado, reata y cencerros, para convertir los festejos en uno de los más divertidos del Camino Real.
Candelario Huchín Collí y Gilberto Avila Kantún, vecinos de la comunidad, señalaron que esta tradición (según la historia) se dio en el siglo pasado, cuando un circo de los “Hermanos Acereto” presentó en sus pantomimas nada más ni nada menos que un oso y fue tanto el impacto que causó, que al llegar el Carnaval de aquel tiempo las dos únicas comparsas que había en el pueblo decidieron sacar a un oso, para darle una mayor alegría a estas fiestas.
Debido a la falta del material que utilizó el cirquero en esos tiempos los dos grupos se pusieron costales o pitas (como es conocido en la región) y en la espalda se amarraron una piel seca de venado para recibir los golpes del “domador”, su rostro lo cubrieron con un sabucán y en el cinto donde se amarró la reata para el control del oso el “domador” se ponía un cencerro. A casi un siglo de distancia como hasta la fecha, los “osos” le ponen un toque especial a estas fechas y recorren la comunidad para cumplir con esta tradición que heredaron de sus antepasados.
Y conforme aproximan los festejos del Carnaval salen a llevar alegría y diversión en cada uno de los hogares, para que la ciudadanía también participe con el entusiasmo de siempre.

Información: Rosendo Balán Caamal